Lluvias que salvan cultivos y generan esperanza en la región núcleo
Las lluvias del fin de semana en la región núcleo superaron las expectativas y brindaron un respiro a algunos cultivos, aunque otros siguen a la espera de agua en medio de la sequía
Durante el último fin de semana, las lluvias en la región núcleo lograron salvar cultivos clave, un pequeño consuelo en medio de un panorama hídrico desolador, en el que los cultivos luchan contra un verano despiadado y la sequía golpea sin tregua al campo.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, los registros superaron las expectativas iniciales, gracias a la inesperada llegada de humedad desde el noreste. Sin embargo, no todos los productores festejan; algunos siguen con la esperanza en el aire y el campo seco.
Las precipitaciones más significativas se dieron en María Teresa, que recibió 87 mm, Rufino con 75 mm y Chovet con 64 mm, localidades del sur de Santa Fe que vieron su suerte cambiar. "Fue una buena noticia en un contexto marcado por la escasez de agua", destaca el informe, aunque la ironía de la situación se manifiesta en la desigualdad de las lluvias. Por ejemplo, en Córdoba, Pozo del Molle y Hernando reportaron acumulados de apenas 20 y 22 mm, respectivamente. Y en Rosario, el acumulado alcanzó los 16 mm, pero algunas zonas de la ciudad se quedaron con las manos vacías.
El informe subraya el comportamiento "sectorizado" de las lluvias, lo que se traduce en una alta variabilidad en su distribución. "Esta característica resalta la complejidad del panorama actual y la necesidad de seguir monitoreando el impacto en los cultivos de la región", aclara la Bolsa. No hay duda de que esta situación evidencia la precariedad del sistema agropecuario, donde el agua se convierte en el bien más preciado.
Economistas y analistas miran con lupa los resultados de estas lluvias, ya que el futuro de la cosecha y el ingreso de dólares en el primer trimestre del año dependen de la capacidad de los cultivos para sobreponerse a la sequía. Los productores, que hace unos días clamaban por la llegada de las precipitaciones, ahora deben lidiar con el alivio y la frustración. Algunos festejan, otros esperan, y el ciclo de la naturaleza continúa su curso impredecible.