Para ver bajo su propio riesgo

Cine para el fin de semana: gana el terror, empata el cine argentino

Cinco estrenos cinco para la cartelera argentina, con predominio del cine de terror -de bajo presupuesto, aclaremos- y películas italianas, argentinas y de animé. Sí, algo hay para ver, cosas interesantes e incluso originales a las que vale la pena acercarse. Nosotros le contamos, usted elige.

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Los cines están llenos de chicos -con lo que sale la entrada, sigue siendo lo más económico para las vacaciones de invierno- y es casi seguro que la mayoría del público seguirá optando por Intensa Mente 2 y Mi villano favorito 4. Dicho esto ¡Sorpresa! No hay esta semana en las novedades cinematográficas ninguna película que ostente un numerito en el título. No es poco, y la mayoría de los estrenos son para adultos, así que difícilmente haya gritos de alegría en las salas que los proponen. Que no son muchas, Dios te da, Dios te quita.

La mejor es De noche con el Diablo, una película de terror que es intenta menos asustar (aunque por momentos lo hace, si no, no sería "película de terror") que una especie de sátira social. Hay un late show que necesita imperiosamente subir su audiencia, y se les ocurre una gran idea: entrevistar la noche de Halloween a una chica poseída por Satán para entrevistar al Príncipe de los Infiernos. Por supuesto que el rating va a subir a medida que las cosas se compliquen -ninguna diferencia con la tele de hoy aunque esté ambientada en los setenta- y el final es buenísimo aunque hay gente a la que no le cierra. Con dos pesos con cincuenta y una buena idea todavía se puede hacer una película que valga la pena. Si no le asusta asustarse, adelante.

También es "de terror" El último conjuro, que lleva la cucarda de haber sido dirigida por el japonés Hideo Nakata, gran renovador del género con su serie Ringu. De paso: ¿Notaron cuántos "últimos" o "primeros" hay en los títulos de terror últimamente? Desde El último exorcismo hasta La primera profecía. Nunca cumplen (ni son últimos, ni son primeros, bussiness are bussiness). En este caso, el título es cualquier cosa: se trata de una película rara, más bien surreal, casi una sátira del cine de terror japonés con un viudo en pena como protagonista. Para quienes no conocen nada de la obra de Nakata, sirve como introducción, aunque tómenlo como una película menor. Los que conocen, bueno, también: es menor.

Pero Japón no sólo nos da terror a los gritos sobrenaturales sino -¡tatán!- anime. Y resulta que la película Blue Lock-Episode Nagi recontra vale la pena incluso si no tiene la menor idea de por qué esa animación con ojos gigantes y poses emotivas cada dos milisegundos. De paso, esta película tiene la particularidad de ser una de suspenso y aventuras en el mundo del fútbol, y nos deja la rara impresión de que la única forma en que el deporte en el que venimos cortando cabezas a lo pavote sólo puede registrarse como se debe con dibujos animados. Vale la pena, incluso si no sabe nada de la serie a la que pertenece esta especie de precuela.

Hablando de fútbol, una de las amabilidades (esas películas que nos crean una sonrisa cuando salimos, aunque nos sentimos un poco bobos con ella) es El divino Zamora, que no, no es una biografía del histórico ex diputado de la izquierda argentina. Se trata de una comedia de costumbres italiana ambientada en el Milán de los años sesenta donde el contable de una fábrica se propone como arquero del equipo de la firma. Amistad, atajadas -morales también- y noble paisaje social con un falso Dibu como protagonista.

Y finalmente, una película argentina que también vale la pena: Las voces de Pablo. Un documental, incluso un documental íntimo en el que el debutante realizador Gonzalo Murúa Losada busca, a través de cuentos inédito hallados en un cajón, el misterio de Pablo, su padre, una persona marcada por la enfermedad. Es interesante el hecho de que Gonzalo es el nieto de Lautaro Murúa, pero ese hecho apenas se menciona en un relato que es también un viaje. Sin subrayados, con testimonios y documentos bien tratados, busca y encuentra la emoción del espectador. Sí, se hacen buenas películas aquí, constantemente: hay que encontrarlas.

Y eso es todo por esta semana, amigos. Sí, la que viene arriban rompiendo cines (y acaparando salas a límites enfermizos) Deadpool & Wolverine, el "salvavidas" designado del negocio para este año. Ya veremos.

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