Cuatro aventuras de Jet Li en Prime a pura patada y acrobacia
Un acontecimiento es ver la serie completa de Érase una vez en China, la saga de artes marciales "histórica" que lanzó a la fama tanto al realizador Tsui Hark como a la estrella Jet Li en los años noventa. No sólo son grandes espectáculos, sino que muestran episodios poco conocidos del encuentro -feroz- entre Oriente y Occidente.
Acá no se estrenó, pero esta película es la que situó internacionalmente a Jet Li como un genio de las artes marciales en los años noventa. El personaje que interpreta está basado en una persona real, un maestro de la pelea a patada y golpe llamado Wong-fei Hung, pero la película (filmada en Hong Kong) retrata sobre todo la postura de la China pre revolucionaria contra el saqueo occidental (un tema tratado también en la genial 55 días en Pekín, aunque del lado occidental). Igual, es lo de menos: lo que cuenta es la hermosa habilidad del creador Tsui Hark y de Li para las secuencias de lucha, pura belleza.
Érase una vez en China IIEsta vez la cosa se complica: aparece algo similar al terrorismo (una secta antioccidental contra la que nuestro héroe también se enfrenta) y narra de manera fantasiosa algo que efectivamente ocurrió en la China de fines del siglo XIX. Como verán, el título de la saga hace referencia a las películas de Sergio Leone (Érase una vez en el Oeste, Érase una vez en América...) porque hay mucho de spaghetti (¿chow-fan?) western en estas películas, sobre todo en el uso dramático del espacio, recorrido a velocidad a través de la lucha (de una creatividad increíble).
Aquí la parte novela (Hung finalmente es pareja de una tía jovencísima y totalmente occidentalizada que aparece desde la primera película) crece y se trata más de una película deportiva (un concurso de peleas organizado por la Emperatriz como telón de fondo) que política, aunque eso también aparece. Es la más estilizada de las tres, porque cada una de las películas además redobla la apuesta en la acción, pero además "se corrigen" una a otra. Es la última de la serie dirigida por Tsui Hark, aquí en la cima de su arte.
Érase una vez en China y AméricaHung viaja a América, defiende a los indios y descubre -situación cien por ciento cierta, pueden ver cómo lo trata John Ford en el clásico El Caballo de Hierro- que los chinos son explotados por los blancos americanos en la construcción del ferrocarril. La combinación de política y aventuras funciona muy bien, especialmente porque Sammo Hung -cómplice histórico de Jackie Chan y gran coreógrafo, responsable aquí de la dirección- tiene un ojo muy preciso para el movimiento. LI está perfecto y hasta se pinta como indio americano.