Acción sin respiro y cultura oriental

Kingdom, una joyita surcoreana que regresó con todo

La segunda temporada de esta aclamada ficción que combina epidemia zombie e intrigas palaciegas mantiene alto el nivel de interés

acaballero

Por esas casualidades que a veces suceden, en simultáneo con el pico de alerta colectiva por la pandemia de coronavirus (la fecha de estreno estaba dispuesta hace meses) Netflix estrenó la segunda temporada de Kingdom, una muy buena serie surcoreana donde un brote que transforma a las personas en monstruos devoradores de carne humana se desarrolla en medio de la cruenta lucha por el poder, en el seno de la Dinastía Joseon (1392-1897).

Cierto es que no es apta para hipocondríacos, pero resulta ideal para maratonear en estos tiempos de cuarentena si el lector gusta del subgénero zombie/epidemia: sus dos temporadas disponibles suman 12 episodios compactos, con la extensión exacta para que nunca decaiga la calidad.

Kingdom, una joyita surcoreana que regresó con todo

Dirigida por Kim Seong-hoon, lo valioso de esta ficción quizá radica en que, abordando una temática de la cual ya estamos un poco hastiados sobre todo por lo repetitiva y previsible que se volvió la serie "madre", The walking dead, logra atrapar tanto por la belleza de sus escenarios naturales como el equilibrio entre las escenas de muertos vivientes y el apasionante contexto histórico-cultural en que transcurre.

Se aprecian paisajes de ensueño, palacios y ciudadelas que representan la Corea de esos años, y también un rígido sistema de castas. Existe la realeza, los nobles, y el resto es poco menos que escoria. La mujer, claro, ocupa un rol muy inferior, aunque aquí hay dos que se llevan los aplausos: la malévola y joven esposa del rey zombie, que hará todo lo posible por retener el trono para sí, y una inteligente y devota médica que se pone al hombro la investigación de estos casos de contagio imparables.

El apocalipsis se desata gracias a la ambición desmedida y el desprecio por la vida ajena: el rey murió, pero es revivido gracias a las artes oscuras como parte del plan de ciertos miembros del palacio interesados en que el príncipe heredero, Yi-Chang, nunca ascienda al trono.

Desde ese momento, comienza una trama de intrigas políticas, acción, y el brote de la enfermedad que transforma a sus víctimas en cuestión de segundos. A pesar de lo opresivo de la situación -en el contexto actual, hay escenas lamentablemente reconocibles de irresponsabilidad comunitaria- también hay lugar para un poco de humor.

Mucha sangre, hordas corriendo a toda velocidad al mejor estilo Exterminio o agolpándose como en Guerra mundial Z le dan el toque hollywoodense (es una coproducción con Estados Unidos) necesario para volver a Kingdom una serie adictiva. Su segunda temporada no defrauda: ahora que la epidemia es inevitable, algunos lucharán por salvar a la humanidad y otros seguirán con sus ambiciones de poder

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