Terror en la Copa del Mundo: Nadie va a escuchar tu grito, la nueva película sangrienta que transcurre en Italia '90
La película independiente de Mariano Cattaneo plantea un slasher tradicional, pero repleto de elementos de nuestra idiosincrasia. Ya superó los 5500 espectadores en apenas 10 días en cartelera
“Tu soundtrack puede ser una sentencia a muerte”, es la frase que adelanta a Nadie va a escuchar tu grito, una de las últimas apuestas del cine argentino que comparte universo con Cuando acecha la maldad de Demian Rugna, y 1978, de Nicolás y Luciano Onetti. Bajo estos parámetros, el nuevo film de Mariano Cattaneo promete un slasher que recuerda a los films norteamericanos, pero situado bajo un cielo conurbanense mientras se disputa el Mundial Italia 1990.
La película apenas supera una semana en salas, pero ya acumula más de 5500 tickets cortados. Un panorama muy optimista para una producción independiente que se estrena en un momento crítico para la industria cinematográfica nacional. De esta manera, el film de Cattaneo se estrena luego de trabajos anteriores como La chica más rara del mundo, Corazón muerto y Tumba para tres.
Los nombres de sus películas anteriores ya adelantan el hilo conductor que se teje con Nadie va a escuchar tu grito. El espectador se encontrará con una historia llena de sangre, asesinatos en manos de un enmascarado y un barrio de casas bajas que se aleja de esa imagen porteña que hoy, de mayor o menor medida, predomina en el cine nacional.
Si bien la película es un slasher con todas las letras, es la forma de abordar la historia que le permite conservar su esencia, pero amoldándola a una versión más “argentinizada”, logrando que el público pueda identificarse en el film, por más ficticio que sea.
En Nadie va a escuchar tu grito, Micaela (Sol Wainer), una adolescente que atiende la tienda de discos de sus padres, queda atrapada al descubrir que la serie de asesinatos que azota al barrio de Bernal tienen algo en común: todos ocurren mientras juega la Selección Argentina en Italia '90, y todos están conectados a los cassettes de música que le vende a sus clientes.
Con mucha intriga y miedo, la protagonista intentará seguir las pistas marcadas de sangre, sin saber que el asesino psicópata cada vez está más cerca de ella.
En conversación con BAE Negocios, el cineasta Mariano Cattaneo charló sobre el slasher, su versión argentina y los desafíos de hacer una película independiente de género:
BAE Negocios: ¿Cómo definirías a Nadie va a escuchar tu grito?
MC: Nadie va a escuchar tu grito se define como un slasher. Un slasher argentino. Las reglas del slasher son muy norteamericanas, estamos acostumbrados a la cultura norteamericana de ese género, entonces el desafío era poder trasladas esas mismas reglas, pero que se sienta una película argentina: que este slasher pueda suceder acá. No imitar solo la fórmula, sino que trasladarlo a nuestra cultura. Por eso aparece el mundial, que es una pasión para nosotros. Este mundial tan mítico, de alguna manera muy festejado y muy doloroso, por supuesto, que es Italia ’90. Ese fue el germen, y después mixturarlo con todas las eras analógicas, las disquerías, las mezclas de cassette. Ese fue el desafío principal: poder lograr un slasher argentino.
BN: ¿Cómo fue el desarrollo de la producción teniendo en cuenta la situación actual del cine argentino? ¿Hubo conflictos?
MC: Una vez que tenía terminado el guión me encontraba frente a la complicación de llevarlo adelante porque un slasher tiene muchos personajes, interiores, exteriores, varios asesinatos de día y de noche. Entonces, a nivel producción es complejo, está metido casi todo en un barrio. Entonces, lo que hice primero fue presentárselo a Nicolás Onetti (coproductor de la película) y él me dio el visto bueno. Le gustó muchísimo el guión y dijimos “Che, la hacemos entre nosotros?”, entonces nos encargamos de producirla, hacerla nosotros mismos y poder sacar la película adelante como queríamos y con las complicaciones que teníamos. Lo importante era hacerla. El cine independiente es una carrera de obstáculos, y los obstáculos estuvieron, pero tratamos de que con muchísima buena energía y corazón tratar de sacar adelante la película. La situación es difícil, pero la respuesta fue no detenernos. Hacerla para que exista.
BN: ¿Por qué elegiste Bernal? ¿Qué buscas causar en el espectador con una película de terror filmada en el conurbano?
MC: Bernal aparece por dos situaciones: primero por esta idea de trasladarla a nuestra cultura, a un barrio del conurbano de casas bajas. Era un buen ambiente para la película. Segundo, porque es el barrio de mi infancia. Tenía muchísimas ganas de dejarlo inmortalizado en este subgénero que tanto me gusta. De alguna manera Bernal se ha quedado en los ’90 por su estética. Daba esta idea de la película Halloween (1978), pero para la nuestra. Entonces eso me motivaba mucho. Después me encontré con grandes beneficios. Mi infancia la pasé en Bernal, mi mamá vive ahí, entonces tuve acceso a vecinos que colaboraron para que las calles estén liberadas, el Centro Audiovisual Leonardo Favio también nos prestó grandes oportunidades de realizar la película. Quería homenajear al barrio y es un lugar reconocible, uno que pasa acá en Argentina. Es nuestro, tiene nuestra cultura y estoy muy contento de que esté ahí.
BN: Viendo la película uno no puede dejar de pensar en directores como Mario Bava, Dario Argento y films como Sé lo que hiciste este verano, para después encontrarse en los créditos finales que le agradecés al slasher. ¿Qué lugar ocupa el género en tu vida?
MC: El slasher es uno de los primeros subgéneros de terror que vi en mi vida. Lo habré visto a los ocho, nueve años. Una de las primeras películas de terror que vi fue Martes 13: parte 2, que me quedé muy enamorado de ese sujeto enmascarado. Me parecen películas muy frescas que, de alguna manera, le hablan al adolescente. Son una especie de coming-of-age que se cruzan con el thriller. Tienen mucho para hablar de los jóvenes, de cómo se desarrollan. También me interesa explorar mucho la idea del fin de la adolescencia. Esto de algo que se rompe abruptamente por un hecho imposible de controlar, como esto de que empiezan unos asesinatos o que te pase algo sobrenatural. Me interesa mucho cómo el joven puede responder y enfrentarse a algo tan terrible sin tener del todo las herramientas desarrolladas y maduradas. El slasher me parece que es el ámbito perfecto para eso: hablar un poco más de los asesinatos y dialogar un poco más con lo que está atravesando el adolescente.
BN: ¿Cuál es tu fórmula para hacer un slasher perfecto?
MC: Me gusta mucho cuando el slasher sigue las reglas que tiene que tener, y de repente hay algún detalle nuevo. Me gusta cuando me cuenta algo más. Creo en este slasher que tiene las reglas o bases principales (el quiebre, el asesino enmascarado, el barrio como desierto, la ausencia de los padres, la inoperancia de la policía), pero también tiene ese plus de hablar de una época, de llevarte a unos años analógicos en donde había información escasa y lo que le pasaba al vecino era un misterio. No creo que haya una formula perfecta, sí creo que hay que hacer una película con mucho corazón. Y ahí está la clave.
BN: Estos últimos años el cine de género en Argentina empezó a sobresalir, desde Cuando acecha la maldad hasta 1978 de los hermanos Onetti. En todos esos films siempre predomina lo político y lo social, ¿crees que este resurgimiento del slasher tiene que ver con una forma de plasmar la situación que atraviesa el país?
MC: El cine de género se viene haciendo hace mucho tiempo, pero lo que faltaba es que el público se acerque un poco más. Creo que tiene que ver que empezamos a aceptar nuestra idiosincrasia dentro de las películas. La parte más rica de una película de género es que tenga algo nuestro con lo que vincular. Todas esas historias como Aterrados, Cuando acecha la maldad y 1978 son películas que suceden acá con nuestra cultura. Creo que es un medio mucho más potente para poder sentirse identificado. Son las historias que suceden universalmente pero con elementos nuestros, y que hacen crecer mucho a la obra. Y creo que como espectadores es buenísimo poder tener una película de poseídos, de tortura, de asesinatos. Un slasher pero que sea argentino. Creo que es algo que tenemos que valorar. Uno mira hacia afuera como si fuese la verdad absoluta… y poder tener dentro de las historias sobrenaturales elementos que podemos reconocer… creo que eso enriquece la experiencia. Estoy muy contento de que, en este momento, se estén haciendo películas argentinas que suceden acá y que son de acá. Me gusta esa idea de vincularme con la obra y con la cultura.
Tráiler oficial de Nadie va a escuchar tu grito