Para Donald Trump, la inauguración oficial de los Juegos Olímpicos fue una "vergüenza"
Pese a las aclaraciones de los organizadores y el propio director de la presentación de los JJOO, Donald Trump afirmó que le pareció "terrible" la representación de La última cena con drags
A casi una semana de su inicio, los Juegos Olímpicos de este año se disputan en París. La inauguración oficial despertó la atención de todo el mundo y recibió los aplausos de los espectadores, menos el de Donald Trump, que se mostró en rechazo con la muestra artística.
El expresidente de Estados Unidos y actual candidato republicano apuntó a la "parodia satánica" de 'La última cena' que apareció en un momento de la inauguración el viernes pasado, y se opuso a la idea.
Aunque la presentación no hacía referencia a la Última Cena, la confusión se extendió entre personajes y empresas: Elon Musk se trató de una manifestación “irrespetuosa” hacia los cristianos y la empresa de telecomunicaciones estadounidense, C Spire, anunció que retiraría su publicidad en torno a los Juegos después de quedar “conmocionada por la burla”.
Cuál era la obra que se representó en los Juegos OlímpicosTanto los organizadores como el director de arte de la ceremonia, Thomas Jolly, aclararon que la escena que se estaba representando era "Festin des Dieux" de Jan Harmensz van Bijlert (1635), una obra que se conserva en el museo Magnin de Avignon donde los dioses del Olimpo celebran las bodas de Tetis y Peleo.
Aunque Jolly aclaró a varios medios que todo se debe a un malentendido, ya que la apertura hacía referencia a la escena que retrata a Dioniso, dios del vino y las festividades, en “una gran fiesta pagana vinculada a los dioses del Olimpo”, las críticas continúan.
"Nunca encontrarán en mi trabajo ningún deseo de burlarse o denigrar a nadie. Quería una ceremonia que uniera a la gente, que reconciliara, pero también una ceremonia que afirmara nuestros valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad", dijo.
En el cuadro, se muestra un banquete en el que se celebra el matrimonio de Tetis, una ninfa del mar, y Peleo, el rey de Partia. Los dioses están reunidos para celebrar este feliz acontecimiento y disfrutan de una copiosa comida. En el centro de la composición, Apolo toca la lira y es coronado. A su alrededor, otros dioses y diosas, como Minerva, Diana, Marte, Venus y Baco.
Pese a las aclaraciones, muchos creen aún que el cuadro de Leonardo Da Vinci se representó de una manera muy disruptiva y progresista y para muchos otros, de manera ofensiva: en alusión a la pintura original que muestra la última cena de Jesús con los Apóstoles, el actor principal, que representaba a Dionisio, se sienta en la mesa rodeado de drags.
Y aunque el evento también contó con números musicales de Marc Cerrone, Aya Nakamura, y principalmente de Céline Dion, Lady Gaga y Dua Lipa, en una transmisión televisiva que se vio en todo el mundo, todas las miradas estuvieron puestas en la supuesta representación del cuadro de Da Vinci.
Juegos Olímpicos de París 2024: Trump en contra de La última cenaLa presentación, de todos modos, fue uno de los momentos más aplaudidos de la noche y la confusión se extendió por todos lados: "Me pareció que la ceremonia inaugural fue una vergüenza. Quiero decir, se pueden hacer ciertas cosas, pero me pareció terrible", dijo el expresidente a Fox News.
Sin embargo, el candidato republicano para las elecciones presidenciales de este año reconoció ser "muy abierto de mente", en alusión a que sus críticas estaban centradas en la presencia de personas que se identifican en la diversidad sexual.
No fue el único de su sector político que se manifestó en contra la intervención artística. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, consideró que inauguración oficial de los Juegos Olímpicos fue "impactante e insultante para los cristianos de todo el mundo".
Además, el republicano tambíén denunció una "guerra" contra la fe cristiana y "los valores tradicionales".
Incluso la Iglesia Católica francesa salió a repudiar ese momento de la apertura de los Juegos Olímpicos, la que tildó de "burla y mofa" hacia los creyentes.
En respuesta, la organizadora de los Juegos Olímpicos, Anne Descamps, tuvo que salir a pedir disculpas públicas por las molestias y heridas sensibles que causó la representación del mítico cuadro de Da Vinci.