El ajuste golpeó a la actividad y la economía sufrió en noviembre la peor caída desde 2009
El Indec confirmó un desplome del 7,5% interanual y el EMAE no tiene piso
El gráfico del índice de actividad que publicó ayer el Indec en el informe del EMAE lo dice todo: la magnitud del desplome de la actividad económica es extraordinaria y dibuja una línea en caída libre. La contracción del indicador fue de 7,5% interanual en noviembre. Ese número representa el peor desempeño desde 2009, el año de la crisis global generada por la caída de Lehman Brothers. Contra octubre la caída fue de 2,3%. Con un diciembre que se anticipa muy negativo, la recesión apilará tres trimestres consecutivos.
En noviembre explotó el efecto "sequía de consumo". Lo impulsó una caída del salario real del 13% y un apretón monetario aplicado para impedir que sobraran pesos para ir a comprar dólares y fugarlos, pero que también evitó el repunte del consumo de todo tipo de bienes. Con todo, el acumulado del año publicado ayer por el Indec -que dio un negativo de 2,2%- desmintió, sólo 24 horas más tarde, al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien había dicho que la actividad caería 2% en 2018.
Así como durante el segundo trimestre del año el protagonista de la contracción de la actividad fue el agro, durante noviembre los que más cayeron fueron el comercio, con un desplome inédito de 17%; la industria, con uno de 12,6%; y la construcción, principalmente por el ajuste fiscal sobre la obra pública, con una caída de 11,4%. Casi como en espejo, el agro fue uno de los cuatro sectores que mostraron mejoras en la producción durante noviembre y creció 1,9% interanual.
Desde Ecolatina reseñaron: "La contracción se profundizó por la crisis cambiaria y la correspondiente aceleración de la inflación en el segundo semestre, que minaron el poder adquisitivo, con la retracción del consumo como principal resultado. Esto se observa en la dinámica del comercio, que acumuló una caída superior a 4% interanual en noviembre en un contexto de ventas deprimidas y aumentos de costos. Por otro lado, comenzaron a ajustar su producción. Si bien hasta octubre la recesión no se traducía en una ola de despidos, ahora esperamos que el último bimestre muestre una intensificación en los ceses de relaciones laborales".
La lectura es particularmente alarmante. A la caída del salario real y apretón monetario ahora ya se le sumaría un incremento de los despidos, que además tendría un nuevo efecto sobre la propia demanda y por ende sobre la producción. Hasta acá el fenómeno del empleo no llegó a mostrar un deterioro tan pronunciado como el de la actividad y los salarios reales. Pero las cuentas no dan.
Octubre había generado algunas expectativas de que la caída de la economía lograba encontrar su piso. Noviembre desmintió esas esperanzas. Para diciembre no hay datos positivos que permitan adelantar que la dinámica encuentre un repunte. Los datos de comercio exterior publicados esta misma semana por el Indec, si bien generaron algunos festejos por el renovado superávit de la cuenta bienes, dieron cuenta de un derrumbe de las importaciones, de la mano con un consumo y una actividad deprimidos. Algo similar habían adelantado los números del comercio exterior de noviembre.
Así, para Orlando Ferreres y Asociados, la caída de la actividad sería de 6,4% interanual en diciembre. Desde ACM adelantaron: "Las altas tasas de interés domésticas, la falta de liquidez, la caída de salario real, conjuntamente con el freno de la obra pública, seguirán incidiendo. Los indicadores adelantados nos llevan a pensar que en diciembre el EMAE mostrará caídas interanuales cercanas al 6%. En este escenario el arrastre para el 2019 se encuentra en torno al -3,2%, lo que nos permite mantener nuestras proyecciones de -2% interanual durante este año".
Con todo, durante noviembre ocurrió la octava caída consecutiva. El PBI se encuentra en un pozo: el índice del EMAE está 4,5% por debajo de lo registrado en noviembre de 2015, mes en el Cambiemos tomo el mando. Y las perspectivas no son buenas hacia adelante, ya que los privados y el FMI esperan una nueva contracción durante el 2019.