Mientras el FMI exige ajustar, países de la eurozona tienen el gasto más alto

Hacienda cumplió la meta fiscal que le impuso el Fondo

mcortiz

El Gobierno logró cumplir la meta de déficit primario del 2018 y eso le permitirá acceder al desembolso de marzo por parte del FMI. Un dato interesante para observar es que, si bien el Fondo le exige al país achicar el gasto público, su último informe del Monitor fiscal mostró que los estados de las economías avanzadas tienden a tener un mayor gasto sobre el PBI que Argentina. Y a la par, los estados de los países más pobres tienen, en general, un nivel de gasto mucho menor. Por ejemplo: mientras Argentina tuvo un gasto consolidado del 41,5% del PBI en 2017, Finlandia tuvo uno de 53,7% y el Congo uno de 11,9%.

El viernes Hacienda mostró que, por el ajuste, el déficit primario se achicó durante el 2018. Aunque hubo algunos reparos para remarcar: si bien el primario se achicó contra los niveles que recibió el Gobierno en 2015 y pasó de 3,84% del PBI a 2,41%; a la vez el rojo total, por el crecimiento de los intereses que genera la deuda contraída, siguió en los niveles heredados y de 5,19% en 2015 pasó a 5,18% en 2018, tal como mostró el economista Gabriel Caamaño Gómez.

Pero eso sí: en la comparación con el 2017, logró achicar tanto el gasto como el déficit. Más allá de que los analistas parecen creer en el déficit cero, por el efecto de la recesión sobre la recaudación, la dinámica conduce hacia una reducción del gasto y el rojo. Ahí la esperanza es que, incluso incumpliendo, el FMI sepa valorar el esfuerzo realizado.

Los europeos tienen un gasto sobre PBI de 47%, los africanos de 17% y Argentina de 40%

La pregunta que surge es sobre la conveniencia del achicamiento del gasto. Los propios datos del FMI muestran que países como Bélgica tienen un gasto consolidado, es decir Gobierno nacional y estados, de 52,4% del PBI. Austria, uno de 49%; Dinamarca, uno de 51,9%; Francia, uno de 56,4%; Alemania, uno de 43,9%; Noruega, uno de 49,2%; y Suecia, uno de 48,1%.

En cambio, países de mayor pobreza, como Haití, tienen uno de 18,2%; Guinea uno de 17,5%; Nigeria uno de 11,5%; Yemen uno de 8,2%; y Sudán uno de 11%. En definitiva: que la Eurozona tiene un gasto promedio de 47% y el África Subsahariana uno de 17,7%, mientras que Latinoamérica promedia el 25,3%.

Para la teoría ortodoxa la explicación está en la Ley de Wagner, que sostiene que el estado ofrece bienes superiores, cuya demanda es elástica a la renta de las personas, por lo cual a medida que los países se hacen más ricos sus habitantes se ponen más exigentes.

No coincidió el economista del CESO, Estanislao Malic, quien sostuvo que los estados de bienestar, artífices del impulso al gasto, surgieron -por el contrario- tras la crisis del 30, en Estados Unidos y Europa, en un momento en el que los países enfrentaban problemas de "pobreza inaudita" que llevaron a los estados a tener que buscar soluciones. Y agregó: "El estado es el motor principal de las economías. El gasto estatal de las invasiones inglesas se hace para abrir mercados. Los países no desarrollados no tienen estado, prácticamente. Esos países no funcionan porque no tienen motor, nadie tracciona, nadie organiza".

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