Inflación, dólar y actividad económica: las claves para un 2022 sin Presupuesto

Con el fracaso del tratamiento del Presupuesto 2022, el presidente Alberto Fernández prorogará el que se aprobó en 2021

BAE Negocios

El escenario más probable, de aprobarse el Presupuesto 2022, era el de un desequilibrio difícil de ser financiado que terminaría con una mayor dominancia fiscal del BCRA, más presión cambiaria y más inflación, de acuerdo con el análisi de la Consultora Invecq que analizó los puntos centrales del cálculo de gastos y previsión de recursos para el año próximo tras la tensa sesión en la Cámara de Diputados que finalizó con el rechazo del proyecto que impulsó el ministro de Economía, Martín Guzmán.

El Presupuesto 2022 era la base del Plan Plurianual que se iba a presentar ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el cierre de las negociaciones por la deuda en default, de unos 45.000 millones de dólares.

Ahora, la negociación con el FMI se extiende: la semana próxima el Gobierno debe pagar un vencimiento de unos 1900 millones de dólares y otra cifra siimilar se desembolsará en marzo, nueva fecha señalada como el horizonte para cerrar la negociación.

 

Las claves del Presupuesto

De acuerdo con la consultora Invecq, los tres parámetros más relevantes para determinar los cálculos de ingresos y gastos son la evolución de la tasa de inflación, el tipo de cambio y el crecimiento de la actividad económica.

 

Inflación

Con respecto a la tasa de inflación, el proyecto de ley preveía una caída de la misma hasta el 33% en diciembre de 2022. Es decir que, partiendo de una inflación a fin de este año de entre 51 y 52%, el pronóstico oficial en el Presupuesto que fue rechazado  implicaba una drástica reducción de la tasa de avance de los precios, de casi 20 puntos porcentuales en tan solo doce meses. Una desinflación de tal magnitud no se registra en nuestro país desde el año 1991 con la implementación del plan de Convertibilidad.

Además de esperar a fin del 2022 una inflación de 33%, se puede deducir de algunos cuadros del proyecto que la inflación promedio para el año 2022 (el dato más importante para analizar la evolución de los gastos) sería de 34,2%. Partiendo de una tasa anual de 52% y terminando en 33%, la manera “menos extraña” de cumplir con ese promedio anual sería con una deflación de -6,5% en enero y luego con una tasa de inflación mensual que oscilara entre 3% y 3,5%.

Inflación, dólar y actividad económica: las claves para un 2022 sin Presupuesto
Tasa de inflación mensual de los últimos tres años

 

Para la consultora, "para seguir sumando inconsistencias con respecto a la evolución de los precios, se presupuestaba un crecimiento de subsidios tarifarios de solo 5% nominal por lo cual estaba implícito un aumento de tarifas energéticas. ¿Cómo haría el gobierno para bajar la inflación mientras aumentaba las tarifas? “Con acuerdos de precios”, fue la respuesta del ministro".

Cuánto valdrá el dólar en 2022  

En relación a la evolución del precio del dólar, se establece un tipo de cambio oficial de 131 pesos en diciembre de 2022. Esto implica un avance a lo largo del año próximo de solo 28%, es decir, cinco puntos menos que la inflación. ¿Cómo sería posible un nuevo año de atraso cambiario en un contexto de brecha de 100% y reservas cayendo? ¿No exigiría un acuerdo con el FMI un ritmo de crawling peg igual o superior al de la tasa de inflación para lograr detener el drenaje de divisas de las arcas del BCRA?

Proyectando la evolución de los pasivos remunerados del BCRA tomando por cierto los parámetros del proyecto de presupuesto, el peso de los pases y las Leliqs sobre el PBI pasaría de un 9,1% en diciembre 2021 a un 12,8% en diciembre 2022. Este crecimiento implicaría un récord de pasivos del BCRA que estaría más de 1 punto del PBI por encima de lo acumulado a inicios de 2018 cuando se hablaba de la “bola de Lebacs”. Y más aún, si el gobierno no lograra conseguir los casi 7.000 millones de dólares de organismos multilaterales, los pasivos remunerados ascenderían a más de 14% PBI.

Esta dinámica monetaria sería insostenible desde nuestro punto de vista y el mecanismo corrector sería una inflación ascendente que podría ubicarse en torno al 60% para que los pasivos remunerados no lleguen a los 11 puntos del PBI.

Ajuste y gasto público 

 

En cuanto a la proyección de los gastos y la evolución interanual de las partidas más importantes, de cumplirse la meta de inflación oficial las partidas que sufrirían ajustes reales serían el déficit operativo de las empresas públicas (-23% vs el +100% de este año), los subsidios energéticos (-21% vs +80% de este año) y las transferencias a las familias (-4%).

El resto de las partidas tendrían crecimientos reales y, en consecuencia, el total del gasto aumentaría 2 pp por encima de la inflación. Es decir que no se establecía una corrección del gasto público sino un nuevo crecimiento, en un contexto de ausencia de crédito internacional, riesgo país bordeando los 2.000 puntos básicos y en las puertas de una negociación muy complicada con el FMI.

 

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