Tras el acuerdo con el FMI, volvió el boom de deuda corporativa

La emisión de ON y los créditos bancarios dieron un salto importante durante mayo. Expertos plantean dudas sobre la sostenibilidad

Julián Blejmar

El acuerdo con el FMI reactivó una nueva etapa de endeudamiento no solo del Estado con acreedores externos, sino también de empresas e individuos en moneda dura. Esto es así porque la emisión de Obligaciones Negociables (ON), es decir títulos de deuda emitidos por empresas para financiarse, pasaron de ser de USD267 millones en abril a USD2.254 M solo en las tres primeras semanas de mayo. A ello hay que sumarle el salto de los créditos bancarios, de USD233 M a USD714 M en el mismo lapso, todo lo cual da cuenta del reinicio de una nueva fase de valorización financiera, similar a las experimentadas durante el año pasado.

Y es que de acuerdo a la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), estos valores "ya se asemeja a los registrados entre octubre de 2024 y febrero de 2025, meses en los que el carry trade fue pujante y el endeudamiento privado promedió los USD2.800 millones mensuales, con USD1.200 M por créditos bancarios y USD1.600 M por ON.

Según señaló Pedro Gaite, economista del FIDE, la reanudación del crédito y endeudamiento privado y corporativo en moneda dura se debe a que "el Gobierno logró despejar las expectativas de devaluación y ya no se espera un fuerte salto cambiario, en un contexto de ingresos de divisas financieras por parte del FMI y buena oferta de dólares por la temporada de cosecha gruesa, con lo que se está reeditando la fase del carry trade experimentada en el pasado".

Pese a ello, Gaite planteó dudas sobre la sustentabilidad de este proceso, señalando que el gobierno usa este contexto favorable "para apreciar el tipo de cambio en lugar de acumular reservas que le sirvan para sus compromisos de deuda o para tensiones cambiaras futuras, cuando la estacionalidad le juegue en contra y no a favor". Este economista enumeró aquí el hecho de que en julio cae la oferta de dólares del agro y las elecciones nacionales de octubre podrían incentivar una dolarización de carteras, tal como marca la estacionalidad, en un contexto donde las importaciones, que crecieron 36% interanual en el primer cuatrimestre, posiblemente mantengan su rumbo alcista debido a la apreciación cambiaria y la quita de aranceles que viene impulsando el Gobierno como una de sus políticas claves.

En la misma línea se expresó Andrés Asiain, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), quien sostuvo que "en el mediano plazo, con este dólar tan abaratado, la economía está por entrar no solo en déficit de cuenta corriente como viene pasando sino también de cuenta comercial, con lo que las colocaciones en dólares tanto de deuda pública como privada parecen no ser sustentables, y esto se vincula con la capacidad de repago en un esquema en el que no hay forma de sostener este tipo de cambio, con lo que probablemente se efectúe una devaluación brusca que vuelva impagable estas colocaciones, por lo que hay que tener mucho cuidado".

Las previsiones de riesgo se respaldan en datos concretos, que desde FIDE enumeran como el ingreso de fondos del FMI y otros OO.II por USD13.500 millones el pasado 14 de abril, sumado a la recuperación del 20% de las exportaciones agropecuarias en el mercado oficial tras la eliminación del dólar blend, y el hecho de estar en la etapa más favorable del año para saldos exportables agropecuarios, pese a lo cual "el principal sostén del nivel de reservas ha sido el aumento de los encajes en dólares que genera el crecimiento de los depósitos, alimentados, a su turno, por las compras para atesoramiento".

Demián Burak, economista de la Universidad de San Martín (Unsam), planteó en este sentido que la inyección de dólares del FMI y el actual boom de endeudamiento “se trata de un alivio de corto plazo, porque el BCRA no logra recomprar reservas, las netas continúan en terreno negativo, y la cuenta corriente también presenta déficit, algo que el mercado está viendo, porque hay un aumento de los contratos de dólar futuro y por otro lado la reciente emisión de deuda BONTE con vencimiento en 2030 salió a una muy alta tasa nominal anual del 29,5% en pesos, sumado a que vemos un traspaso en las carteras de ON de riesgo medio calificación AAA, es decir sacrificando rendimiento por menor riesgo”.

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