Productos de colección

Marcas icónicas que tienen su propio museo. Un canal para vincularse con los clientes y difundir su identidad

BAE Negocios

Muchas de las marcas célebres a nivel mundial tienen una historia que merece ser contada. Cronologías que marcan la evolución del packaging de sus productos, anécdotas de los orígenes de un nombre o los cambios en las tecnologías de fabricación son parte del relato que hace a la construcción de un nombre y una trayectoria comercial. Varias empresas encontraron en estas historias una posibilidad de vincularse con los clientes y decidieron crear sus propios museos. Una estrategia que también tiene ejemplos en el mucho virtual.

Entre los museos de marcas que valen una visita hay varios nombres icónicos. Coca Cola, BMW, Caterpillar, Heineken, BMW y más recientemente IKEA tienen galerías propias en las que cuentan al público quienes son y cómo evolucionaron con los años.

La compañía automotriz BMW cuenta con un museo localizado en Múnich en donde muestra la historia de los modelos de automóviles y motocicletas que fabricó a lo largo de casi un siglo. Cada año es visitado por unas 250.000 personas, según la revista Merca2.0, que repasa algunos de los más afamados.

Quienes visitan Atlanta, en Estados Unidos, tienen una parada fija para adentrarse en el mundo de Coca-Cola. Abrió sus puertas en 2007 y sustituyó a otro museo creado en 1991. El lugar recibe a más de un millón de personas cada año, cuenta con artículos y productos históricos de la marca, así como tienda y productos promocionales. Uno de los tesoros exhibidos es el primer camión de reparto que se utilizó en Argentina, un camioncito amarillo marca Chevrolet.

Otra bebida protagoniza uno de los atractivos turísticos de Amsterdam. Se trata del Museo de Heineken. Cuenta con una exposición interactiva dedicada a la historia y al mundo que rodea a la prestigiosa marca de cerveza y funciona en la antigua fábrica, la primera destilería que utilizaron en 1867. Como novedad, realiza acuerdos y actividades con otros museos de la ciudad.

En 2016 la popular compañía sueca de mobiliario Ikea inauguró un museo en el lugar donde estuvo localizada la primera tienda de la marca. Cuenta hasta la historia de los nombres raros de sus productos. La exposición se despliega en 7000 m2 y repasa éxitos y fracasos.

Caterpillar y sus tractores tienen también museo. Los visitantes pueden diseñar sus propios tractores y participar en simulaciones de manejo.

Los coloridos confites M&M, la bebida Dr. Pepper, casas de moda como Gucci y el supermercado Walmart (que incluye en su colección objetos devueltos a la tienda entre los cuales hay una batidora rechazada porque la clienta aseguraba que estaba poseída) son otros de los museos famosos con los que las marcas revelan sus secretos.

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