Comedia romántica no tradicional, más allá de la mecánica fácil y de los lugares comunes
Crítica de Amor de vinilo
Amor de vinilo es una comedia romántica. También es otra cosa -como las buenas películas, como las grandes películas- que la hace mucho más que parte de una mecánica: es una historia sobre el paso del tiempo y sus consecuencias. Hay una pareja que lleva tiempo de novios. Hay un ídolo, un veterano cantante de rock, que deja el logar de lo inalcanzable y aparece en medio de ambos. Y hay amores y sentimientos que van y vienen, como en toda comedia. Salvo que en este caso no abunda el recurso fácil para la risa (hay risas, claro) sino que el debutante Jesse Peretz intenta -y logra- exprimir la parte humana de cada situación y secuencia. Curiosamente, eso vuelve a la película más graciosa y más inmediata, más cercana al espectador. Los tres actores principales (Rose Byrne, Chris ODowd y, sobre todo, Ethan Hawke, uno de los intérpretes que mejor se ríen de sí mismos) crean un puente creíble con el espectador.
Título original: Juliet, naked, EE.UU., 2018. Duración: 97’. Dirección: Jesse Peretz. Intérpretes: Rose Byrne, Ethan Hawke, Chris O’Dowd. Calificación: Apta para mayores de 13 años.