La Argentina de los 70 como escenario del surgimiento de un mal absoluto
Crítica de Rojo
Rojo, aunque tiene un protagonista central -el abogado que interpreta muy bien Darío Grandinetti- es una película mosaico alrededor de la Argentina de ese 1975 que ya era el espanto y se acercaba lánguidamente al horror. El filme tiene una trama policial o de suspenso, pero ese núcleo se enrarece y alimenta con otras historias más o menos laterales que arman una especie de mosaico. La película va generando tensiones y sangre, pero nunca condena directamente a nadie: su fin es comprender qué pasó y por qué se llega a la pasividad ante el horror. Ahora bien: lo que la hace una buena obra no es que hable de la Argentina, sino que la idea de un mundo de superficie que trata de ocultar un mal larval y absoluto que funge por debajo es un tema universal. En ese punto, Rojo es el drama de entender la naturaleza del Mal y la sátira de cómo nuestros comportamientos tratan de mantenerse indiferentes a su avance.
Título original: Ídem, Argentina, 2018 Duración: 117’. Dirección: Benjamín Naishtat. Intérpretes: Darío Grandinetti, Andrea Frigerio, Alfredo Castro, Laura Grandinetti, Susana Pampín, Diego Cremonesi. Calificación: Apta para mayores de 13 años.