Un tour por Nueva Jersey a medio siglo de Born to Run de Bruce Springsteen

De Asbury Park a Freehold y Long Branch, fans recorren bares, casas y escenarios que marcaron la vida de Springsteen y la creación de su álbum más icónico

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Bruce Springsteen cumple cada 25 de agosto con una costumbre: se sube al auto, pone a sonar completo Born to Run y recorre viejos lugares del Jersey Shore. A los 75 años, todavía detiene el recorrido frente al pequeño chalet azul de Long Branch donde escribió Jungleland y escucha el tema entero estacionado en la vereda. “Me siento afuera de la casita en la que lo escribí”, explicó en el libro Tonight in Jungleland.

Este lunes 25 de agosto se cumplen cinco décadas del disco que lo inmortalizó y que unió su nombre para siempre con Nueva Jersey. Con esa excusa, dos fanáticos decidieron imitarlo y lanzarse a un periplo por la costa y los suburbios que formaron al músico, cuenta The Wall Street Journal. Una manera de conocer la ciudad con una guía musical.

Asbury Park, la postal que cambió de cara
La tapa del disco  Born to Run, de Bruce Springsteen
La tapa del disco  Born to Run, de Bruce Springsteen

El punto de partida fue Asbury Park, ciudad balnearia que Springsteen eligió para bautizar su primer álbum en 1973. Entonces, el lugar intentaba recuperarse de los disturbios raciales y del estancamiento económico. Medio siglo después, vive un boom inmobiliario con condominios que se venden a cifras millonarias. “Esperaba algo más obrero, como en las canciones de Bruce”, reconoció uno de los viajeros.

El recorrido incluyó paradas emblemáticas: el Student Prince, donde Clarence Clemons se unió por primera vez a la banda en 1971 y que hoy es un local de pastas, y el Stone Pony, escenario de 96 shows de Springsteen y sitio donde conoció a Patti Scialfa. También apareció el Wonder Bar, bar chico con terraza y fotos del Boss en sus paredes, donde se filmó un videoclip en 1988.

Freehold, el corazón obrero

La ruta llevó luego a Freehold, pueblo natal del músico. En Roberto’s Freehold Grill, un simple almuerzo puede transformarse en selfie con el ídolo, según cuentan los locales. Los fanáticos caminaron por veredas agrietadas hasta la vieja escuela católica de Bruce y las casas que habitó su familia en los sesenta. En Federici’s Family Restaurant, clásico de pizza finita, el periodista Stan Goldstein asegura haberse cruzado al cantante en abril, mientras guiaba un tour temático.

Springsteen lo sintetizó en una frase: “Todo lo que aprendí de importancia profunda, lo aprendí en este pueblo”.

Long Branch, el final del camino

 En esta casa del 7½ West End Court en Long Branch, Springsteen vivió y compuso las canciones de su disco Born to Run
 En esta casa del 7½ West End Court en Long Branch, Springsteen vivió y compuso las canciones de su disco Born to Run

La última escala fue Long Branch, en el predio donde avanza la construcción del Bruce Springsteen Archives and Center for American Music. El proyecto de 48 millones de dólares abrirá el año próximo con cinco salas de exhibición y un teatro para 250 personas.

Allí se encuentra también la casa de estuco celeste en la que se gestó Born to Run. Los actuales dueños ya se acostumbraron a los visitantes que paran a sacar fotos frente a la puerta. “No puedo creer que no haya una placa”, se quejó uno de los viajeros.

El aniversario traerá en septiembre un fin de semana de homenajes organizados por la Universidad de Monmouth, con recorridos a pie por los sitios más sagrados para los devotos del Boss. Mientras tanto, en cada esquina del Shore todavía late el pulso de aquel disco que cinceló para siempre la identidad de Springsteen y de Nueva Jersey.

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