Historia del Plan Bonex en Argentina
La medida económica se aplicó en Argentina durante el menemismo. Qué es el Plan Bonex
El plan Bonex, abreviación de “BONos EXternos”, fue una medida económica implementada en Argentina durante el gobierno de Menem a fines de 1989, después de su asunción anticipada. Fue una de las iniciativas con las que el expresidente buscaba estabilizar la economía y controlar la hiperinflación de aquel momento: 5.000% anual y una devaluación de casi 80% en diciembre de ese año.
El programa involucró un canje de depósitos, mayoritariamente a plazos de 7 o 30 días, según lo estipulado en el Decreto de Necesidad y Urgencia N°36/1990 y firmado por el entonces ministro de Economía, Antonio Erman González.
Frente a las protestas presentadas por los ahorradores afectados, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su fallo conocido como “Peralta”, determinó que la situación de emergencia justificaba la acción gubernamental.
La intención de la gestión menemista era disminuir la cantidad de australes en circulación para evitar que se destinaran a la compra de dólares y desarmar una gran cantidad de vencimientos de plazos fijos.
Sin embargo, ese movimiento implicó una colocación indiscriminada de títulos públicos. En ese momento, los depósitos de plazo fijo a 30 días se pactaban con tasas del 400%. De esta manera, el Gobierno concretó un canje compulsivo de todos los plazos fijos que superaran el millón de australes a cambio de bonos (denominados Bonex 89) bajo legislación extranjera que vencían en 1999.
Antes de la llegada de Erman González a Economía para implementar el Bonex 89, Javier González Fraga fue presidente del Banco Central. El economista explicó que en aquel contexto hiperinflacionario, “el país tenía un serio problema cuasifiscal (intereses pagados por el BCRA) porque la autoridad monetaria colocaba Letras del Tesoro que tenía por financiamiento del déficit y retribuía encajes muy altos en los depósitos con tasas altísimas".
"Mi propuesta era realizar un fuerte ajuste fiscal y me oponía a la idea de la reprogramación de depósitos”.
Según González Fraga, el Bonex significó “un tremendo shock deflacionario que paralizó la economía, ya que los Bonex cotizaban al 30%, por lo que el público perdió el 70% de sus ahorros y de su liquidez. Y entonces empezaron a introducir excepciones, que provocaron un rebote inflacionario, además de arbitrariedades y corrupción”.
Como el Bonex no prosperó y los tenedores de plazos fijos perdieron para resguardar sus ahorros, se precipitó la renuncia de Erman González, en enero de 1991, tras una aceleración inflacionaria en 1990.
Al funcionario lo sucedió Domingo Cavallo, quien ejecutó el Plan de Convertibilidad, que establecía una relación cambiaria fija entre la moneda nacional y la estadounidense, a razón de 1 dólar estadounidense por cada 10.000 australes o posteriormente un peso convertible.