Del Di Tella al Parakultural: recorrido por escenas disruptivas del teatro argentino
Una nueva exposición imperdible del Museo Moderno propone un viaje sensorial e histórico en postas por propuestas experimentales que surgieron entre los años 60 y los 90. De Griselda Gambaro a Batato Barea o Urdapilleta: una explosión de potencia creativa que dejó huella.
La reconstrucción de la escalera de El Timón de Atenas de William Shakespeare que dirigió Roberto Villanueva en el Centro de Experimentación Audiovisual (CEA) del Instituto Di Tella cuelga del techo; más allá una pantalla muestra Cristina Banegas leyendo la didascalia de El desatino de Griselda Gambaro; una vitrina digital para recorrer los apuntes personales y enérgicos de Urdapilleta; un altar para homenajear a Batato Barea; los registros en video de las obras de Victor García que desafían lo imposible. Todo esto y mucho más puede verse desde ayer en una muestra imperdible.
El Museo Moderno acaba de inaugurar "Esto es Teatro. Once escenas experimentales: del Di Tella al Parakultural", una exposición valiosa que se embarca en un viaje sensorial e histórico por algunos de los momentos más disruptivos del teatro argentino desde las vanguardias de los años 60 hasta el fervor contracultural de los 90.
De estación en estación, el recorrido es también un intento de atrapar lo efímero de esta disciplina, un diálogo con fantasmas, un túnel del tiempo por el que las nuevas generaciones pueden entrar a descubrir artistas y espacios míticos, una galería de creaciones que dejaron un eco que aún resuena en la potencia de las producciones actuales.
La muestra, con curaduría de Alejandro Tantanian, Andrés Gallina y Florencia Qualina, quienes realizaron un intenso trabajo de investigación y archivo, propone comprender la profunda interrelación entre las vanguardias artísticas de las artes visuales y la experimentación y transformación estética que se dio en el teatro argentino durante la segunda mitad del siglo XX.
Los organizadores destacaron, durante el recorrido de prensa, la relevancia del lanzamiento de la exposición en este contexto. "Es en un año en que pensamos que es muy importante afirmar la importancia del teatro como una de las artes a proteger en nuestro país", indicó Victoria Noorthoorn, directora del Moderno.
Por su parte, Tantanián agregó: "Para nosotros es una felicidad enorme poder hacer esta muestra en un momento muy crítico de la cultura de este país, cuando precisamente el Instituto de Teatro está a punto de ser desmantelado, como muchas de las instituciones que tienen que ver con lo teatral. Es importante que el espacio público, como éste, siga sosteniendo esta actividad que se ve un poco en jaque, como toda la cultura".
Roberto Villanueva, Griselda Gambaro, el Centro de Experimentación Audiovisual del Instituto Di Tella, Nacha Guevara, Ángel Elizondo, Gianni Mestichelli, Víctor García, Renata Schussheim, Batato Barea, El Centro Parakultural, La Organización Negra, Alejandro Urdapilleta son algunos de los nombres que aparecen en la exhibición y forman parte de este horizonte de narrativas que ampliaron para siempre el territorio del teatro nacional. Es una genealogía no totalizante, según aclaran los organizadores.
El nombre remite a una pregunta que era habitual cuando se veían algunos de los trabajos que se presentaban en el Di tella: ¿Esto es teatro? La respuesta que se da con esta exposición es un rotundo "sí".
"Creemos importantísimo una vez más mostrar la integración y la transdisciplinariedad del arte contemporáneo argentino, de qué manera los artistas locales durante todo el siglo XX y XXI se alimentaron de un diálogo fundamental entre las artes en nuestro país. Esto no es tan usual en otras escenas del mundo", destaca Noorthoorn y puntualiza una de las más importantes características de esta comunidad: "no crea por especulación, no hay un mercado o un comercio que que abrace a las artes plenamente en nuestro país y entonces quienes deciden ser artistas, son aquellos que tienen la necesidad de decir".
Es un peregrinaje de descubrimiento que recomiendan hacer a paso lento. "Demanda del espectador un tiempo que está bastante asociado al tiempo del teatro, es decir, el de la expectación, la inmersión", sugiere Tantanián.
El Instituto Di Tella o el Parakultural son nombres que hoy despiertan admiración, curiosidad y referencia. Protagonizan dos de las postas de este recorrido que revela además material inédito.
Ese es el caso de la escena que corresponde al Centro de Experimentación Audiovisual (CEA) Instituto Di Tella, narrada por medio de una selección de afiches, fotografías y documentos. Incluye un estreno universal que es el único archivo audiovisual que queda del CEA: el video de una obra, Oh sólida carne, realizada por Chela Barbosa basada en Hamlet y protagonizada por Federico Klemm El Centro fue semillero y centro de operaciones de artistas que hoy forman parte del acervo vivo de nuestro teatro. Amplió el concepto de lo teatral.
Dos escenas que tienen como protagonistas a mujeres están contiguas a esa posta. Una está dedicada a una figura clave, Griselda Gambaro y su obra El desatino, pieza que inicia una encendida polémica que atraviesa la década, los realistas frente a los absurdistas, y que colocó a la dramaturga en el canon dominado por hombres. La otra es un homenaje a Nacha Guevara, con una enorme fotografía de ella y un muestrario de sus discos y trabajos. Se completa con otra sección dedicada a una gran artista integral: Renata Schussheim, quien participó del recorrido de prensa emocionada por las referencias a creadores con los que colaboró. Su espacio presenta 12 dibujos que formaron parte de una exhibición realizada en la Galería Ática.
Un importante despliegue espacial se lleva el segmento destinado a Víctor García, definido como un genio que partió en dos la historia del teatro contemporáneo y una figura, que aunque nació en Tucumán antes de salir a recorrer el mundo, no es suficientemente conocida en nuestro país. En esta sección el público podrá ver, en una proyección de grandes dimensiones, fragmentos especialmente remasterizados para esta muestra de dos montajes paradigmáticos e impactantes de García: Gilgamesh (1979) y El balcón de Jean Genet (1969). "Son los únicos dos montajes que nosotros vimos en la Argentina y que dan muestra de su vitalidad y radicalidad. Tensó el edificio teatral, el actor y el público a límites increíbles. De hecho, tomaba los teatros y los destruía literalmente para armar sus puestas en escena", explica Tantanián.
Pensado a modo de un santuario de devoción popular, la escena destinada a Batato Barea incluye fotografías, objetos personales, vestuario, reliquias, dibujos y registros audiovisuales consagrados a su figura inigualable, que marcó para siempre la renovación artística que estalló tras la recuperación democrática.
Son impactantes las fotos que pueden verse en las secciones dedicadas a La Organización Negra (grupo creado por Manuel Hermelo y Pichón Baldinu) y a los trabajos de Ángel Elizondo y Gianni Mestichelli.
Muros tapizados de afiches, rock nacional en los parlantes, tela de malla para que no caigan escombros del techo: la escena del Parakultural reproduce algo de la sensación de aquel mítico y efervescente espacio. Sólo falta el olor a humedad, dirán algunos. Fue creada en colaboración con Horacio Gabin y Omar Viola, sus fundadores. A no perderse el playlist publicado en la entrada, con temas que se escuchaban ahí.
El final se enlaza con el comienzo. Lleva el nombre de Alejandro Urdapilleta. Muestra sus cuadernos con dibujos, pensamientos, notas de actuación y hasta listas de supermercado. Además, se exhibe un poderoso fragmento de Almuerzo en la casa de Ludwig W. de Thomas Bernhard que, protagonizada por Alejandro Urdapilleta, se estrenó en el Teatro San Martín en 1999. "De algún modo es la entrada de Urdapilleta como uno de los artistas fundamentales del underground al teatro oficial, pero sin que el teatro oficial fagocite su ética", puntualiza Tantanián.
Y vuelve Villanueva, la figura clave con la que arranca este viaje de estaciones, el visionario cuya voz dice en una grabación donde define las líneas curatoriales del CEA, como si hablara hoy: "En un mundo en trance de cambio total, en un mundo adormilado por saturación ante el exceso de informaciones, son necesarias nuevas herramientas de representación".
La muestra ya puede visitarse en el segundo piso del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Avenida San Juan 350, San Telmo.