Exploradores del cielo: el astroturismo gana dimensión

Se multiplican las propuestas en distintas zonas del país. De Lobos a Cariló, Córdoba o Trenque Lauquen. Cómo es la actividad

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Alejarse de las luces de la ciudad para descubrir otros destellos. Viajar al campo, la laguna o el bosque de playa y mirar hacia arriba, hacia el infinito. Reclinados en reposeras y siguiendo la voz de la guía, el cielo se despliega como un mapa con tesoros escondidos. El astroturismo gana presencia en distintos rincones del país. 

Aficionados a la astronomía, profesores de Matemática, astro fotógrafos y otros expertos dan charlas que se combinan con música, actividades con luces, observaciones en telescopio y hasta el compartir una buena copa de vino con otros turistas en la noche rural. 

"Hay más interés en el astroturismo, se están haciendo charlas en distintos lugares. Un poco la pandemia nos llevó a tener más contacto con la naturaleza y las actividades al aire libre", comenta Ezequiel Brahim, que realiza encuentros en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires. Es de Lobos y es ahí donde empezó a contagiar su fascinación. "Siempre tenía un interés general, como muchas personas, y nunca había profundizado hasta que recibió un buen consejo: para disfrutar y aprender de Astronomía no se necesita un telescopio sino que es suficiente con salir a la noche a mirar el cielo y aprenderse el nombre de las 20 estrellas mas brillantes y las 10 constelaciones mas llamativasque estan ahi. Todo el mundo conoce las Tres Marías pero nadie sabe el nombre de la estrella más brillante que en estas fechas se está viendo arriba de nuestras cabezas que se llama Sirio", explica. Tras tomar un curso online de astroturismo en pandemia, puede que en el municipio hacer encuentros junto a la laguna y fueron un éxito: al primero se anotaron más de 50 personas, al siguiente, con luna llena, 100 y ahora da charlas para más de 200 por toda la zona. 

A diferencia de otras actividades de astroturismo, la propuesta de Ezequiel es observación a simple vista, no con instrumental. "Es lo mejor que se pueden llevar para seguir disfrutando el cielo al día siguiente cuando no van a tener un telescopio", dice. Durante el encuentro realiza representaciones a escala con esferas iluminadas de diferentes tamaños y en los entreactos, para los cuales se dejan consignas de observación, se comparte música de bandas sonoras de películas "para entrar en clima y viajar con la imaginación". Asiste público de todas las edades, son gratis y la lista de fechas puede consultarse en ezequielbrahim.com/astroturismo.

 

Exploradores del cielo: el astroturismo gana dimensión
Un viaje y una experiencia

De acuerdo con un estudio de Booking.com, el 78% de la comunidad viajera argentina dijo que los viajes contribuyeron a su bienestar mental y emocional, y no se dieron cuenta de la importancia de viajar para su bienestar hasta que ya no fue una opción (65%) como consecuencia de la pandemia. El astroturismo es ideal para quienes buscan esas experiencias enriquecedoras, llenas de tranquilidad y relax. Uno de los destinos que recomienda la plataforma es  Barreal, ubicado a 1.500 metros sobre el nivel del mar ya 180 km de la ciudad de San Juan, en el partido de Calingasta. Un pueblo con pocas luces, muy poco viento y en casi 300 noches al año no hay nubes, por eso ofrece condiciones óptimas para avistar estrellas. La zona está regulada por normas estrictas que limitan su desarrollo urbanístico para asegurar que estas condiciones ideales se mantengan, lo que permite ver estrellas fugaces. Allí se encuentra el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), que data de principios de los años 80 y se dedica a la investigación astronómica. Ofrece tours nocturnos mensuales.

Si bien en nuestro país están estas zonas espectaculares para experiencias de Astronomía, como el sur o la mencionada San Juan, las propuestas se multiplican también en otros lugares más cercanos a la capital como Córdoba y distintas localidades de la provincia de Buenos Aires: Lobos, Navarro, Chascomús, Cariló, Vedia, entre otros. Para Brahim, cualquier cielo es bueno, incluso el más contaminado, porque es el que tiene a disposición. "En todos los cielos hay astros para ver e historias para contar. De todas formas, técnicamente, en aquellos que tienen menos contaminación lumínica se ven pueden ver más estrellas. Hay mapas de contaminación lumínica en internet. Los más oscuros son los mejores, los de montaña o los de desiertos, generalmente", indica.

Juan Francisco Ceser es profesor de Matemática y aficionado a la Astronomía. En Vedia, su ciudad, ubicada en el partido de Leandro N. Alem, al noroeste bonaerense, empezó a organizar experiencias para compartir su entusiasmo por los planetas y las estrellas. "Empecé a mirar el cielo de chico. En esta zona hay galaxias que siete ven a simple vista, sin equipo. De grande me pude comprar el primer telescopio y después no paré. No te cansás nunca, hay de todo para ver. Hay aplicaciones que te permitan ir mapeando el cielo. Quizás donde ves un punto hay cinco millones de estrellas. Asombra la profundidad del cielo", cuenta a BAE Negocios. Estos encuentros en campos o estancias se realizan con alguna buena copa de vino, queso de la zonay, en algunas ocasiones, hasta formar parte de jornadas de cerámica. "Es turismo científico mezclado con turismo rural. Explico lo básico de Astronomía: cráteres lunares, planetas, cúmulos, nebulosas, galaxias. Sin tecnicismo, la idea es pasarla bien. Se cuenta alguna leyenda del cielo, mitología griega, como miraban el cielo los aborígenes de la zona, hay algún juego. La mayoría de las personas nunca vio por un telescopio", detalla. La actividad dura alrededor de hora y media y tiene un costo de $600. Las próximas serán para principios de abril y el 15 de mayo para el eclipse lunar (consultas: @campoyestrellas.astroturismo). "Me sorprendió el interés, la gente que llama de todos lados", agrega.

Son cada vez son más los que salen a contagiar la curiosidad estelar.

Cuatro destinos en el exterior

Lugares recomendados por la comunidad viajera de Booking:

  • Cabo Polonio, Uruguay. A este pequeño pueblo sólo se puede acceder en camionetas o caminando. No tiene energía eléctrica ni luces en las calles, y no hay otros pueblos o ciudades cercanas, y esta oscuridad genera las condiciones perfectas para observar las estrellas. 
  • Vicuña, Chile. Debido a su distancia de 500 km con Santiago de Chile y su proximidad con los Andes, que bloquean las nubes, el pequeño pueblo tiene cielos más despejados. El observatorio Mamalluca realiza tours guiados regulares y visitas nocturnas. También se puede probar el Pisco de la zona.
  • Coonabarabran, Australia. A 500km de Sidney. La ausencia total de luz artificial combinada con la altura y la baja humedad la personalizada en la principal ciudad de Australia para ver las estrellas. Está el observatorio Sliding Spring, que alberga el telescopio óptico más grande del país . Cada octubre se realiza el 'StarFest".
  •  Borrego Springs, Estados Unidos. Al norte de San Diego, en el Anza-Borrego Desert State Park. Uno de los destinos más elegidos debido al compromiso de sus habitantes por ser una Dark Sky Community sin luces urbanas . Se hacen festejos de avistamiento de estrellas en los patios de las casas.

 

 

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