Una vermutería en medio de un mar de cervecerías

Para acompañar: empanada de morcilla

BAE Negocios

El vermú, como tradicionalmente lo llamamos los porteños, o el ‘vermouth’ en francés, es un vino macerado con hierbas y botánicos, que históricamente ha estado relacionado a la mesa familiar, como entrada espirituosa anterior a la comida. Hoy, gracias a dos marcas artesales, el vermú es la bebida del momento.

Y eso entendieron en Benavente Bar Café cuando, hace más de un año, decidieron sus dueños romper el molde de la ubicación asociada a una bebida. Porque Palermo, lugar donde se ubica este pequeño reducto, desde hace un tiempo, largo tiempo, se lo asocia inmediatamente con la cerveza artesanal. Nadie se había animado antes a romper este pacto silencioso entre los gastronómicos de la zona que ofrecían su propuesta líquida sin mayor creatividad.

Benavente se propuso desde un principio ofrecer no sólo los nuevos y artesanales vermú de “La Fuerza” y “Lunfa”, en sus cuatro variedades ( Rojo de Malbec y Blanco de Torrontés, el primero, y Tinto de Torrontes, y Rosado de Pinot Noir y Sauvignon Blanc, el segundo), sino que su amplia carta de aperitivos ofrece los tradicionales “Hesperidina”, “Amargo Obrero” y “Hierro Quina Peretti”, sin olvidar el “Cynar” y el “Fernet”(“nunca con gaseosa cola”, dicen sus dueños). En medio de la vereda de Gorriti, en sus mesitas de hierro negro, uno puede disfrutar de sus sandwiches (con pan de masa madre) de carnes ahumadas (10 horas de cocción), con una contundente ración de ensalada rusa (desde $260), sus picadas caseras en los tradicionales triolet (a sólo $260), o sus pizzas de masa madre ($320). Y, un dato para tener en cuenta, los miércoles y sábados, empanadas de morcilla y de berenjenas picantes, para los vegetarianos. Y para seguir rompiendo el molde de las cervecerías (ojo, también tienen cerveza artesanal, y muy rica, de la multipremiada “Bronson Craft Brewing”), en el bar de frente azul, casi un homenaje a Frida Kahlo, uno puede encontrar la mayor gama de vinos de pequeñas bodegas boutique de Mendoza, San Juan, Neuquén, Salta y La Pampa, para disfrutar por copa o por botella.

Además, en Benavente (Gorriti 4.191), uno no puede dejar de sorprenderse, ya que sus dueños, ella diseñadora gráfica y él periodista, no paran de crear cosas nuevas. Hace una semana agregaron a su propuesta el famoso café de especialidad, algo único en la zona, desde las alturas de Minas Gerais, Brasil. Ese café exquisito es el mismo que usan en uno de sus cocteles de autor, el famoso “Checheno Blanco”, y dentro de los gin-tonic (13 distintos) podemos deleitarnos con el “Carajillo Tonic” (un ristretto recién filtrado, gin “Heraclito”, sirup de pomelo, y tónica), la estrella del lugar.

Y para enfrentar los calores, el bartender inventó dos especiales de verano (simplemente el “Número 10” y el “Número 11”) , donde el cold-brew se entremezcla con el vermú. Y ya que volvimos al vermú, en el lugar uno puede disfrutar con amigos de un pinguino de ésta bebida con la justa medida de soda.

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