FINANZAS MUNDIALES

Cuál es el país que desplazó a Japón como principal acreedor mundial

Un país europeo lidera ahora la posición de inversión internacional neta, impulsado por la revalorización de sus activos y un sólido superávit externo.

BAE Negocios

Alemania desbancó a Japón como el mayor acreedor del mundo después de 34 años. Aunque el cambio tiene un carácter más simbólico que económico, marca una nueva etapa en la distribución del poder financiero global. Según datos oficiales, Alemania alcanzó una posición de inversión internacional neta (PIIN) de 3,5 billones de euros a fines de 2024, frente a los 3,28 billones de Japón, que pese a lograr un récord histórico, no logró sostener el liderazgo.

La PIIN refleja la diferencia entre los activos extranjeros que posee un país y los que los extranjeros tienen sobre él. Alemania no solo acumuló más activos, también vio cómo esos activos se revalorizaron a mayor ritmo que los de otros países. Esto generó un fuerte impulso a su posición acreedora, explicaron desde el Ministerio de Finanzas de Japón, que publicó los datos esta semana.

 

Activos

La depreciación del yen permitió que Japón incrementara el valor en moneda local de sus activos externos —acciones, bonos y otras inversiones—, pero no fue suficiente frente al avance alemán. Berlín se benefició de un superávit por cuenta corriente de 248.700 millones de euros en 2024, frente a los 180.220 millones de Japón. Esa diferencia resulta clave, ya que el superávit por cuenta corriente se acumula año tras año y fortalece la PIIN.

El resultado final es que Alemania no solo posee más activos en el exterior que pasivos en manos extranjeras, sino que además esos activos rinden mejor. Acciones como las que un ciudadano alemán puede tener en empresas tecnológicas de EE.UU. se valorizaron más que los activos extranjeros en manos de inversores de otras nacionalidades, como el caso inverso entre Apple y Volkswagen. Ese "efecto precio", sumado a la cantidad de activos, multiplicó el valor de su posición.

 

Rentas

Este nuevo liderazgo no se refleja en el PBI —que mide la producción anual—, pero sí impacta en la economía real. Alemania recibe cada año rentas del exterior (intereses, dividendos, alquileres) por el equivalente al 4% de su PBI. Es decir, sus activos le generan ingresos constantes, sin necesidad de mayor esfuerzo productivo. La comparación resulta similar a la de una familia que ahorra, invierte y, con el tiempo, vive de las rentas.

Alemania ya había superado a China en 2015 como segundo acreedor global, cuando el país asiático sacrificó activos para sostener el yuan. En 2023, además, desplazó a Japón como cuarta economía mundial en términos de PBI. En el otro extremo, Estados Unidos registra uno de los mayores pasivos externos del planeta. Sin embargo, su condición de emisor de la moneda de reserva global (el dólar) le otorga una ventaja estructural: el mundo sigue demandando sus activos financieros, pese a su deuda externa neta.

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