Cierra la pulpería Ña Serapia, vecinos y amigos se movilizan para salvarla
Fundada en 1963, es un emblemático lugar que ofrece comida regional todo el año. Ubicada frente al Parque Las Heras, es un rincón norteño en pleno Palermo. Su responsable, Héctor Yépez, es un reconocido salteño que el fotógrafo y artista Marcos López inmortalizó en su obra El Mártir. Acumula deudas de alquiler y expensas que se agravaron con la pandemia
Desde que se supo que la pulpería Ña Serapia cierra este jueves, todo es tristeza para los vecinos y amigos de este rincón norteño en pleno Palermo. Fundada en 1963, deleita con sus locros, humitas, tamales y guisos de mondongo, carbonada y lentejas todo el año.
Ubicada frente al Parque Las Heras en Las Heras 3357, abrió sus puertas un año después que derribaron la penitenciaria. La fundaron Marta Yapur y su esposo Carlos Alvani hace 58 años y le pusieron Ña Serapia en honor a la madre de Marta, que le decían doña Serapia. En 1973, contrataron para la limpieza a Héctor Yepez, hoy conocido como “El Chango”, un salteño recién llegado de Tartagal, impulsado por su sueño de poder vivir en Buenos Aires. Cuando vio que preparaban empanadas aceptó, él traía la secreta receta de sus padres Juan Ángel y Teresa, y tenía la esperanza de que todos pudieran probarlas. Cuando los dueños se jubilaron, Héctor y los trabajadores quedaron a cargo de la pulpería.
El Chango siempre está ahí, firme, para ofrecer sus platos norteños, sus ricas empanadas con salsa Yasgua o sus postres de quesillo con cayote catamarqueño o con miel de caña salteña. El infaltable vino en pingüino. Héctor Yepez es un personaje que fue inmortalizado por el artista plástico y fotógrafo Marcos López en la obra El Mártir. En su obra lo retrató con un cuchillo clavado en el corazón y también le hizo un busto con su cara que esta encima del mostrador principal. Todos los que fuimos, en algún momento nos hicimos una foto junto a Héctor que siempre ponía su mano derecha en su corazón antes de cada flash.
Ña Serapia es un rinconcito del norte en medio de tantos lugares porteños y modernos. Todo seguía intacto, sus platos de acero inoxidable, su pila de humitas decorativas sobre el mostrador. En sus paredes, cuelgan desde un bombo, una caja, una guitarra, un estribo, entre otros objetos. El cierre de Ña Serapia, es más que el cierre de un bodegón, una pulpería o un lugar de comidas regionales. Faltará un lugar donde ir y sentarse a disfrutar de platos como en el norte.
Vecinos y amigos se movilizaron y crearon una página en Instagram: @salvemosnaserapia donde se explica por qué se ven forzados a cerrar: “A partir de la difícil situación que nos dejó la pandemia estamos frente a una orden de desalojo el día jueves 4 de noviembre. Creemos que podemos recomponer la situación, pero para eso necesitamos su ayuda. Los invitamos el miércoles a partir de las 19 horas, para apoyar a Ña Serapia y sus trabajadores. No queremos perder este lugar que significa tanto para nosotros, para nuestras familias, el barrio y el patrimonio gastronómico de nuestra Ciudad. Salvemos Ña Serapia”.
Los comentarios de IG proponen desde que pasen un CBU, hasta que prueben con la App Cafecito para recibir donaciones. Pero son pocas las chances de salvar la pulpería que acumula deudas de pago del alquiler, expensas, ABL, entre otras. Venían complicados y con deudas antes de la pandemia y la baja de ventas los impactó fuerte. Los cinco empleados de Ña Serapia saben que se quedan sin trabajo y buscan ayuda, pero ni tienen en claro el monto total que adeuda la pulpería.