La pandemia también se llevó a Shampoo, una de las discotecas VIP de la noche porteña
Fundado hace 35 años en Recoleta, era el lugar elegido por los ricos y famosos. Sin ingresos desde hace más de un año, su dueño ponía 350.000 pesos por mes de su bolsillo
"Traté de aguantar durante más de un año poniendo de mi bolsillo unos 350.000 por mes para pagar el alquiler, sueldos, luz, gas e impuestos, pero en mayo pasado dije 'basta' y decidí cerrar", le relata a BAE Negocios Daniel Mancusi, propietario de Club Shampoo desde hace 21 años.
El centro nocturno ubicado en la calle Quintana 352, pleno Recoleta, nació a mediados de la década del '80. Hasta el 2008 funcionó como un cabaret VIP que albergaba a un público muy exclusivo y con buen poder adquisitivo. Pero en los últimos doce años, el lugar de 250 metros cuadrados se reconvirtió y se posicionó, junta a Tequila, entre las dos discotecas elegidas por las celebrities. Antes de la pandemia, allí asistían deportistas, modelos y figuras del cine, teatro y la televisión. La disco, que en algún momento tuvo como socio el polémico empresario Gabriel Conde, podía albergar hasta 250 personas. Sin dudas, su visitante más ilustre fue Diego Maradona.
"Desde hace un año, la dueña del local me cobraba sólo el 50% del alquiler, pero ahora me lo quiso aumentar un 40 por ciento. Como me resultaba inviable, decidí interrumpir el contrato del que me quedaban tres años, pagar la multa por la rescisión unilateral y cerrar definitivamente Club Shampoo", revela Mancusi, de profesión contador y ex dirigente de River Plate en la época de la presidencia de Daniel Passarella.
Por estos días, el empresario está enfrentando el pago de las indemnizaciones de los quince trabajadores que tenía el boliche. Asegura que tuvo que vender un departamento para hacerle frente a la tormenta y que, además, sacó créditos en tres bancos distintos.
Sobre su continuidad en el negocio de la noche, Mancusi -que también fue contador de discotecas como Pacha y Sunset- asegura que es un capítulo cerrado en su vida. "Hay una promesa del gobierno de permitirle a los boliches un aforo del 50%, siempre y cuando el que ingrese al local tenga las dos vacunas, algo que no va a suceder, por lo menos, hasta fin de año. El futuro para muchos boliches es negro, incluso hay varios más que están cerrando".
En decadencia
Tras permanecer, en varios casos, catorce meses con sus puertas cerradas, la situación financiera de las discotecas porteñas y de la provincia de Buenos Aires es desesperante. Incluso, en plena segunda ola de coronavirus, muchas de ellas, ya tiraron la toalla: unos cuarenta boliches de la Ciudad no funcionarán más y lo mismo ocurrirá con cerca de 140 del territorio bonaerense. El Bosque de Quilmes o Liquid en Palermo son sólo algunos de los que conforman la lista de cierres que se engrosa casi diariamente.
Omar Capalbo, presidente de la Cámara de Empresarios de Bares y Afines de Capital Federal (CEDEBA), le asegura a BAE Negocios que "hay gente que está fundida y todavía no lo sabe. Cuando quieran reabrir y se den cuenta todas las deudas que tienen que afrontar ahí se van a dimensionar la gravedad de la situación. Un 35% de los boliches ya cerraron, y del restante 65% que queda, un 15% no va a poder afrontar las deudas de alquileres, servicios y juicios laborales y va a tener que concursarse".
Antes de la pandemia del Covid-19, la industria de las discotecas englobaba a unos 400 empresarios que representaban a 1.000 establecimientos en todos el país, que le daban trabajo a unas 300.000 personas en forma directa e indirecta.