Sanidad decretó un paro por 24 horas para el jueves y aumenta el conflicto paritarias 2021
El stock de gestiones del ministro de Trabajo Claudio Moroni parece estar agotado para zanjar la cuestión. Si bien el titular de ATSA y referente de la CGT Héctor Daer ese funcionario brinda "sus mejores esfuerzos". La negativa empresaria a otorgar mejora alguna se mantiene, y esas empleadoras podrían reunirse con el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, lo cual parece ser la última alternativa para evitar la huelga del personal de salud en plena pandemia
El conflicto de paritarias 2021 de los trabajadores de Sanidad afiliados en Fatsa y ATSA elevó su voltaje con la decisión de dicho gremio para llevar adelante un paro por 24 horas el jueves.
Del análisis realizado este lunes por esos dirigentes sobre el plan de lucha que incluyó movilizaciones la semana pasada y el cese de actividades por 4 horas en cada turno del viernes en plena pandemia, se ratificó que la instancia de la huelga: “es decisión tomada”, enfatizaron.
En efecto, el consejo directivo nacional de los trabajadores y trabajadoras de Sanidad recibió una comunicación de los empresarios de salud en cuanto a que no otorgarán mejora alguna.
“Mientras no haya acuerdo la decisión del paro no se revoca”, reseñaron fuentes sindicales a BAE Negocios. Ese “mientras tanto” se expresó teniendo en cuenta una reunión que el jefe de Gabinete Santiago Cafiero podría mantener anoche con empresarios de salud.
Anoche fuentes de la jefatura negaron ante la consulta de este diario que haya existido el encuentro, el cual de desarrollarse tendría lugar en las próximas horas.
Cerrojo oxidado
Como anticipó este medio la llave que puede abrir el cerrojo paritario oxidado, el cual compete a 250.000 trabajadores, es que se autorice el aumento de las cuotas de prepagas.
El estado de conflicto se mantiene desde la definición de los convenios de salario 2020 hace meses y potenció capítulos para la edición del corriente, tiene a las empresas de salud justificando su negativa en el incremento de costos laborales y prestaciones bajo la crisis Covid-19 para otorgar mejora alguna.
En tanto, desde el segundo punto de dicha postura patronal, Fatsa y ATSA enuncian en forma reiterada que sus afiliados “nunca trabajaron tanto y cobraron tan poco”.
Lo dicen no sólo para sostener la legitimidad de su pretensión del 45% para sellar paritarias, sino para apelar a que antes de la pandemia “las empresas no eran ni por asomo deficitarias”, y ahora “presionan para que les liberen la posibilidad de aumentar las cuotas de las prepagas”.
Dentro de la puja tripartita el gremio también le apuntó al Gobierno en cuanto a que “no puede pecar de distracción” frente a una emergencia sanitaria inédita, donde incluso sus trabajadores “vienen trabajando sin descansos, como esenciales y presencialmente en cada centro de salud”.
Gremio, empresas y Gobierno
A la fecha el rol de la Casa Rosada, en la disputa de tres brazos, aparece clara y por encima de la estimación de porcentaje que se evaluaba ofrecer a las prepagas por encima del 7%.
Entre otras herramientas a las que podría echarse mano en la urgencia también se mencionaba la posibilidad de un “Repro Sanitario”, destinado al sector y con la exigencia prioritaria de que los fondos fueran destinados a sellar la paritaria en cuestión.
Con algunos puntos en común a otras negociaciones donde el Estado debe acudir a su caja para remediar males mayores, como en el caso de los choferes de la UTA y los subsidios al transporte, en el caso de Sanidad la “gravedad agregada” es que el paro, conflicto y reclamo se desarrollan en el segundo año de la emergencia Covid.
Más allá de que cualquier incremento en las mensualidades de las prepagas es un costo político, para el Gobierno que fuere, en el presente pandémico dicho rigor se incrementa no sólo por el impacto inflacionario de cualquier suba en las cuotas, ya que el declamado reconocimiento a los trabajadores y trabajadoras de la salud por su labor desde marzo de 2020 no se concreta en datos duros, léase mejora salarial justificada plenamente.