Sindicatos critican por "pro empresa" un informe del Banco Mundial

Gremios enrolados en la CSI cuestionaron los mensajes a favor de una mayor desregulación y transferencia a los consumidores de los impuestos que se les cobran a las compañías. 

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La Secretaria General de la Confederación Sindical Internacional (CSI), que reúne a cientos de centrales sindicales de todo el mundo, entre ellas la CGT y las CTA, Sharan Burrow, criticó el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2019: La naturaleza cambiante del trabajo, del Banco Mundial, el que "parece tener más la intención de enviar algunos mensajes políticos sumamente cuestionables y simplistas sobre la necesidad de desregular a las empresas y liberarlas de sus obligaciones de contribuir a la protección social de los trabajadores y trabajadoras, que ofrecer una perspectiva reflexiva sobre los desafíos que acarrean las rápidas transformaciones en el mundo del trabajo”.

Añadió la dirigente gremial, en un comunicado de la organización internacional: “Resulta extraño que el Banco Mundial publique el IDM 2019 como su informe de investigación de desarrollo más importante cuando la mayoría de sus principales afirmaciones no están respaldadas por un análisis serio, e incluso son contradichas por los datos presentados en el mismo informe”.

Burrow dio como ejemplo la reiterada afirmación de que la desregulación de las empresas a gran escala reduciría el trabajo en el sector informal, a pesar de que el informe contiene información que muestra que “el sector informal se ha mantenido notablemente estable” a pesar de un rápido descenso de la regulación empresarial en las últimas dos décadas. “El apoyo a una mayor desregulación solo reforzará las estrategias de las empresas de plataforma para subvertir los criterios de la relación de empleo, aumentar el trabajo precario, pagar salarios de pobreza y socavar los derechos de los trabajadores y las trabajadoras”, señaló.

Aunque el IDM contiene algunos análisis pertinentes sobre la manera en que las empresas digitales aceleraron la erosión de la base tributaria y la transferencia de beneficios, en la sección de recomendaciones se omite por completo la necesidad de endurecer la normativa fiscal en torno a estas empresas. En cambio, la expansión y el aumento de los impuestos regresivos al valor agregado se presentan como la “primera línea de reforma para los países en desarrollo” a fin de financiar las prestaciones sociales básicas.

El IDM incluso se opone a las exenciones o a la aplicación de tasas de impuestos más bajas para las necesidades básicas que podrían hacer que los impuestos al valor agregado resultaran menos regresivos. “Las recomendaciones para trasladar los impuestos de las empresas a los consumidores y para reducir las regulaciones sobre la empresa recuerdan la cantinela a favor de la desregulación que estamos acostumbrados a leer desde hace quince años en el informe anual Doing Business del Banco. Resulta sorprendente que el Banco Mundial permita que la misma ideología de derecha impregne lo que se supone que es su contribución al debate sobre el futuro del trabajo”, comentó Burrow.

La titular de la CSI también contrastó la perspectiva contra los trabajadores del IDM 2019 con el importante paso dado por el Banco Mundial el 1 de octubre, cuando su nueva salvaguarda laboral, que estipula el respeto de los derechos de los trabajadores en todos los proyectos financiados por el Banco, entró en vigor como parte del nuevo Marco ambiental y social del Banco.

Burrow concluyó: “En un mundo en el que la desigualdad no ha hecho sino aumentar desde hace más de tres décadas y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras se ven constantemente amenazados, es frustrante constatar que el Banco finalmente reconoce la importancia de los derechos laborales en su nueva política de salvaguardas y dos semanas más tarde los socava promoviendo un programa descaradamente pro-empresarial en el IDM 2019”.

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