¿Cómo es vivir en el lugar más frío de la Argentina?

Maquinchao, pueblo ubicado en Río Negro, registró hasta 18°C y enfrenta cada invierno como un desafío que condiciona la vida, los servicios y la economía familiar

BAE Negocios

En el corazón de la estepa rionegrina, Maquinchao lideró durante la última ola polar el ranking de las ciudades más frías del país y del mundo. Mientras otras localidades convivían con heladas intensas, este pueblo patagónico alcanzó temperaturas extremas: 16,2°C y hasta 18°C. Y no se trató de un caso aislado. En 1991, el termómetro descendió hasta los 35°C.

Lejos de ser una postal invernal pintoresca, el frío en Maquinchao representa una amenaza cotidiana. Las bajas temperaturas congelan los caños durante la noche, lo que deja sin agua a muchas casas hasta bien avanzado el día. Las garrafas que quedan a la intemperie también se congelan, impidiendo que las familias puedan calefaccionarse, incluso cuando cuentan con gas.

En este contexto, muchos hogares recurren aún a la leña para enfrentar el invierno. Es un método antiguo, pero confiable, ante los frecuentes cortes de servicios públicos. Sin embargo, la leña tiene un costo elevado: cada familia necesita toneladas mensuales para cubrir sus necesidades básicas. Las ayudas del Estado —nacionales, provinciales y municipales— resultan esenciales para sostener el gasto extra que implica sobrevivir en un clima tan extremo. Pero los vecinos temen que, por la crisis económica, esas asistencias se reduzcan o desaparezcan.

Durante estos días gélidos, algunos habitantes realizaron experimentos caseros para mostrar la crudeza del clima: congelaron burbujas y pantalones, compararon la temperatura exterior con la de un freezer e incluso lograron reproducir el “efecto Mpemba”, un fenómeno que hace que el agua caliente se congele antes que la fría.

Varias razones explican el frío extremo de Maquinchao. Ubicado en el centro de Río Negro, el pueblo se encuentra lejos tanto del océano Atlántico como del Pacífico. Esta lejanía evita el efecto moderador del mar, que suele amortiguar los cambios térmicos. Además, está a 880 metros sobre el nivel del mar, una altitud que intensifica el frío por la baja presión atmosférica, que enfría el aire con mayor rapidez.

Cada invierno, Maquinchao enfrenta condiciones que no solo desafían la rutina, sino también la infraestructura, la economía familiar y la salud de su población. En este rincón del país, el invierno no es solo una estación: es un factor que condiciona la vida misma.

Esta nota habla de: