La colección de whisky más valiosa del mundo: la inversión líquida

La colección récord de un vietnamita no es solo un hobby. Es un ejemplo extremo del auge del whisky de alta gama como una clase de inversión sofisticada, impulsada por la escasez y la demanda asiática.

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Para Viet Nguyen Dinh Tuan, no es solo una bebida, es un portafolio de inversión. Este empresario vietnamita es el dueño de la colección de whisky más valiosa del mundo, certificada por Guinness con un valor estimado de más de 150 millones de dólares. Su colección incluye algunas de las botellas más raras del planeta, como una Macallan "Fine and Rare" de 1926, una de las más codiciadas.

Su récord personal es un reflejo de una tendencia de mercado global. El whisky raro se ha convertido en una de las inversiones de lujo con mejor rendimiento, superando a los autos clásicos, el vino y el arte en los últimos años, según el Knight Frank Luxury Investment Index.

 

¿Por qué el whisky es el nuevo oro?

Varios factores explican por qué las botellas de whisky han alcanzado precios astronómicos en subastas. Analistas de mercados de lujo señalan las siguientes claves:

  • Escasez programada: El whisky de malta antiguo es, por definición, un recurso finito. Las botellas de destilerías cerradas o de cosechas limitadas son irremplazables.
  • Demanda de mercados emergentes: El crecimiento de la riqueza en Asia, especialmente en China, ha creado una nueva ola de coleccionistas y consumidores de lujo.
  • Valor de marca y narrativa: Las destilerías escocesas y japonesas han construido marcas con historias centenarias que añaden un valor intangible al producto.
Un mercado con sus propios riesgos

A pesar de los altos rendimientos, invertir en whisky no está exento de peligros. Es un mercado poco regulado y el riesgo de falsificaciones es una preocupación constante. Además, al ser un bien físico, requiere condiciones especiales de almacenamiento y seguro. El récord de Viet Nguyen no es solo una historia sobre un hobby llevado al extremo, sino una lección sobre cómo la pasión, la rareza y una buena historia pueden transformar un producto de consumo en un codiciado activo financiero.

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