Los libros del cielo: el Gobierno habilitó a iglesias a manejar bienes sin ser asociaciones civiles

El decreto 486/2025 permite a entidades religiosas administrar bienes y llevar contabilidad sin inscribirse como asociaciones civiles. La norma ya regía en CABA

BAE Negocios

Una reforma legal largamente reclamada por las iglesias evangélicas fue finalmente oficializada por el Gobierno nacional. El decreto 486/2025 habilitó a las entidades religiosas a administrar bienes y llevar libros contables sin necesidad de convertirse en asociaciones civiles o fundaciones. La medida también insta a las provincias a adecuar sus normativas para extender la implementación a todo el país.

El cambio legal alcanza a iglesias, confesiones, comunidades y entidades religiosas reconocidas e inscriptas en el Registro Nacional de Cultos, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. A partir del decreto, publicado el lunes 21 de julio en el Boletín Oficial, estas organizaciones podrán rubricar libros contables y operar con personería jurídica propia sin adoptar figuras jurídicas ajenas a su naturaleza.

Desde la Secretaría de Culto, a cargo de Nahuel Sotelo, explicaron: “La medida apunta a que, por primera vez, las comunidades puedan rubricar sus libros contables y actuar con plena transparencia sin dejar de ser lo que son: iglesias, comunidades de fe, espacios espirituales”. Y agregaron: “Facilita que las iglesias puedan acreditar su personería jurídica y acceder a cosas simples y cotidianas, como un CUIT o una cuenta bancaria”.

En los considerandos del decreto, el Poder Ejecutivo reconoció que durante casi una década las entidades religiosas no católicas “se han visto impedidas de cumplir, en el orden nacional, la obligación establecida por la normativa vigente en lo atinente a la rúbrica de los registros previstos (...) debido a la ausencia de regulación de los sistemas de registro por parte de los organismos y autoridades de contralor de las jurisdicciones provinciales, con grave afectación de sus derechos constitucionales”.

El artículo 1° del decreto insta a las autoridades de contralor societario y de registros públicos provinciales a habilitar libros especiales para individualizar a las entidades religiosas. También autoriza a las comunidades de fe a adoptar libremente estructuras jurídicas en los términos del Código Civil y Comercial de la Nación.

Desde la Inspección General de Justicia (IGJ), el organismo que impulsó esta expansión, indicaron que el objetivo es replicar a nivel nacional la Resolución General Nº 15/2024, que en julio del año pasado había habilitado a las iglesias porteñas a acceder a libros rubricados y contabilidad regular sin necesidad de constituirse como asociación civil. En palabras del titular de la IGJ, Daniel Roque Vítolo, la intención fue resolver una “desigualdad jurídica que afecta a miles de entidades religiosas fuera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

El problema jurídico se arrastraba desde 2015, cuando la ley 26.994 incorporó a las organizaciones religiosas como personas jurídicas privadas dentro del Código Civil y Comercial. La falta de una reglamentación nacional coherente derivó en una situación de hecho: fuera de la Iglesia Católica, las demás confesiones solo podían actuar legalmente como asociaciones civiles, lo que generaba “conflictos internos y externos”, según el diagnóstico oficial.

A diferencia del sistema anterior, la nueva norma no impone obligaciones. Desde la Secretaría de Culto remarcaron que “la medida no es obligatoria, ya que el espíritu es facilitarle la funcionalidad y darle más opciones a las iglesias y que por eso respeta la voluntad y la elección de cada comunidad”.

El gesto hacia el sector evangélico coincidió con la visita de Javier Milei al templo Portal del Cielo, en Chaco, donde fue recibido por el pastor Jorge Ledesma. Allí inauguraron la nueva sede de la iglesia, con capacidad para 10.000 personas. Durante el acto, Ledesma sorprendió al público al relatar: “Guardé 100 mil pesos y me aparecieron 100 mil dólares”. El testimonio fue atribuido a una intervención divina y se viralizó en redes sociales.

 

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