Cuatro joyas de festivales para disfrutar en Mubi
La plataforma de cine de autor se especializa en lo que se lanza en los festivales internacionales, verdaderos reservorios de un cine distinto. Aquí, cuatro que pasaron y triunfaron en Cannes para descubrir o rever. Videos.
Paranoid Park, de Gus Van Sant, es una especie de continuación estética de Elephant, su película ganadora de Cannes (Paranoid... se llevó el premio de los 60 años de la muestra). Hay un crimen en un famoso parque que frecuentan skaters; hay una investigación. Y hay un adolescente alienado por esa extraña época de la vida y por lo que ha sucedido. Como siempre, Van Sant trata de comprender el misterio y el sentido de la juventud (casi todas sus mejores películas están pobladas por adolescentes, sea Mi mundo privado, Todo por un sueño o la oscarizada Good Will Hunting) que es también comprender el uso y el paso del tiempo.
El sabor de la cerezaAunque da la impresión de que es solo "un tipo que anda en camioneta", hay que insistir con esta película que se llevó la Palma de Oro de Cannes en 1997. Abbas Kiarostami cuenta un irónico cuento sobre un hombre que busca quien lo ayude a suicidarse -si es que decide hacerlo- y, en ese recorrido y esas charlas enmarcadas en la ciudad y el campo, se desgranan argumentos en favor de la vida y de su sentido. Algunos momentos (la anteúltima secuencia, por ejemplo) son magistrales usos del cine. Sí, vale la pena dedicarle atención. Paga y mucho.
Probablemente la mejor película de Wong Kar-wai, esta historia de amor asordinado, donde dos personas no solo se conocen sino que comparten un secreto relacionado con la creación y la imaginación (que es también una forma de la pasión) muestra también un momento y un lugar determinados: la Hong Kong de los primeros años sesenta. Con enorme elegancia y un bellísimo diseño (mucho debido al trabajo del gran fotógrafo Christopher Doyle, que ya había mostrado lo suyo en la porteña Happy Together), Wong enamora y conmueve.
La marquesa de OUna de las películas fuera de serie (literal, porque solía trabajar con "series" de filmes) de Eric Rohmer, La marquesa... es un ejemplo de adaptación literaria. En plenas guerras napoleónicas, una mujer es rescatada de una violación por un valiente militar. Más tarde, está embarazada y pone en riesgo su nombre y su posición por no revelar el nombre de su seductor. Al mismo tiempo drama de época, comedia de equivocaciones y comentario irónico, no deja de tener un aire de fuerte romanticismo.