El juego del calamar 2: el difícil desafío de ganarle al sistema
Netflix subió los siete capítulos de la segunda temporada de El juego del Calamar. Juegos nuevos y sorpresas para esta serie que fue furor en la pantalla y se expandió tras el éxito de la primera temporada
Después del éxito descomunal que tuvo la primera entrega de El juego del Calamar, presentar una nueva temporada era todo un riesgo. Estaba la posibilidad de aburrir, repetirse o estirar demasiado la cuerda de una historia original, bien contada y efectiva. Si bien esos eran algunos de los pozos ciegos en los cuales podía caer la segunda parte, afortunadamente los peligros fueron esquivados con acierto.
Netflix subió ayer los siete capítulos de la segunda temporada de esta serie escrita, dirigida y producida por Hwang Dong-hyuk, quien hizo historia en la 74ª edición de los Primetime Emmys al convertirse en el primer asiático en ganar el premio a la mejor dirección de una tira de drama.
La historia había quedado en un punto intrigante para su continuación. El jugador 456, quien resultó vencedor del juego y se adjudicó un premio millonario, estaba a punto de embarcarse hacia Estados Unidos para visitar a su hija, pero cambia de planes al ver, de el camino al aeropuerto, a un hombre del traje elegante que juega al ddakji en el metro. El misterioso y siniestro caballero está reclutando concursantes para la contienda infernal. Al ver esto, en un rapto de furia, el protagonista decide quedarse para destruir a la organización que está detrás del despiadado juego mortal.
Dónde arranca la nueva temporadaLa nueva temporada retoma la historia tres años después. Desmejorado, el participante 456 dedica todos sus esfuerzos y recursos a buscar la punta del hilo que lo conduzca hasta los responsables que están detrás de la siniestra contienda. Su primer objetivo es encontrar al hombre que vio en el subte, pero pronto se dará cuenta de que la única manera de poner final a todo es volver a entrar en el gran juego.
Así, de la mano del protagonista, el espectador vuelve a encontrarse en las siniestras instalaciones del entretenimiento letal.
Aunque las camas cucheta, los trajes, los signos geométricos y las escaleras laberínticas son las mismas, algunas cosas cambiaron (hay juegos nuevos, por ejemplo) y se irán descubriendo a lo largo de la trama, para sorpresa del público y también del propio participante 456.
Las historias detrás de los jugadores son parte del interés de la serie, aportando incluso toques de humor en algunos casos.
Dentro del grupo de jóvenes y no tan jóvenes desesperados, con deudas y en algunos casos desamparados, hay de todo: desde un influencer financiero acusado de hacer perder fortunas con la recomendación de una criptomoneda hasta un famoso e insoportable rapero, además de apostadores y gente que busca dinero para una operación, para un hijo, para una vida nueva. Las historias personales se irán revelando con el correr de los capítulos, aunque junto a las verdades también se moverá el engaño.
Esta galería de personajes es, de alguna manera, un muestrario de desgracias económicas a las que el sistema arrincona a muchas, muchísimas personas. A riesgo de sobregirar la alegoría, el propio juego es una encarnación hiperpotenciada del sistema socioeconómico que excluye, abandona y mata.
El protagonista está decidido a destruir este engendro macabro y, si bien tendrá aliados, en su camino se econtrará con enemigos declarados y hasta encubiertos. Con el recuerdo del dinero manchado con sangre, deberá sumergirse una vez más en un juego en donde nadie gana.
Del reality a las chimeneas de El Juego del CalamarHace algunos años, en 2021, cuando se estrenó la serie, el merchandising vinculado al Juego del calamar dominaba decoraciones de shoppings y regalos de las fiestas de fin de año.
En estos meses de espera salieron varios derivados de la tira original, como un reality y un juego móvil disponibles en la plataforma. Uno de los últimos lanzamientos forma parte de la colección de bizarros videos de chimeneas, tematizado en este caso con el Juego del Calamar. Difícil encontrar algo de calor ahí.