La actividad comercial de la eurozona cae al nivel más bajo en 18 meses
La ralentización de la economía del bloque por segundo mes consecutivo alimenta los temores por una posible recesión
La actividad en la economía del sector privado de la eurozona disminuyó por segundo mes consecutivo, alcanzando el nivel más bajo en 18 meses y provocando temores de una recesión prolongada en Europa, en medio de una inflación récord y de la crisis energética, indica un informe de la compañía S&P Global.
La disminución de la actividad económica se atribuyó principalmente al sector manufacturero junto con una caída en la demanda en el sector del turismo. Al mismo tiempo, el informe destaca que la reducción de la economía de Francia y Alemania influyó en gran medida en la actividad comercial de la eurozona. El director económico de S&P Global Market Intelligence, Andrew Harker, advirtió que "el resto de 2022 parece ser un año de lucha para las empresas de toda la eurozona", señala RTenespañol.
En julio el Banco Central Europeo anunció que subiría las tasas en 50 puntos básicos con el fin de "asegurar que la inflación regrese a su objetivo del 2% a medio plazo". Sin embargo, los datos actuales pueden obligar a la institución a incrementar las tasas una vez más en su próxima reunión en septiembre.
Las cifras indican que la desaceleración de la actividad de la zona euro se agudiza. El indicador adelantado del índice PMI compuesto de agosto se ubicó en los 49.2 puntos desde los 49.9 de julio, su nivel más bajo en el último año y medio. Este dato macroeconómico, medido cada mes por S&P Global, refleja el comportamiento de la industria manufacturera y del sector servicios: una lectura por encima de los 50 puntos indica expansión, mientras que por debajo de este umbral, contracción. En este caso, la encuesta no deja lugar a dudas. La persistente inflación, los tipos de interés al alza y una débil confianza empresarial pintan un panorama sombrío en las principales economías de la Unión Europea, señala El País de España.
El indice senalo la segunda reduccion mensual consecutiva de la actividad total de la zona euro tras un periodo de dieciseis meses de crecimiento. La caída fue impulsada por una fuerte contracción de los servicios, cuyo indicador adelantado del índice PMI de la zona euro marcó los 50.2 puntos frente a los 51.2 de julio. El sector permanece en el terreno de la expansión, pero crece a su ritmo más bajo desde abril de 2021, cuando la actividad volvió a recuperarse tras el shock de la pandemia.
Las noticias que llegan desde la industria tampoco son alentadoras, con el dato preliminar del PMI del sector manufacturero que se ha colocado en los 49.7 puntos (49.8 en julio). La actividad empresarial se vio afectada por una demanda decreciente: ante los elevados costos, el volumen de los nuevos pedidos disminuyó por segundo mes consecutivo.
Perspectivas
La intensa reduccion de la demanda está causando una acumulacion de productos no vendidos, lo que ha ocasionado algunas dificultades a las firmas para gestionar sus existencias. “Este exceso de productos sugiere que existen escasas probabilidades de mejoras para la produccion manufacturera a corto plazo”, señala Andrew Harker, director económico de S&P Global.
La reduccion de la actividad total en la zona euro afectó en mayor medida sus principales economias. Alemania registro la caida mas intensa de la actividad total desde junio de 2020: el PMI compuesto se ha situado en los 47.6 puntos desde los 48.1 de julio, lo que supone su peor lectura en más de dos años. El declive del sector servicios fue el gran lastre para la economía alemana, que también descuenta el peso de una manufactura en contracción. Las exportaciones no despegan y las empresas manifiestan su preocupación por la evolución de los costes energéticos por su fuerte dependencia del gas ruso.
Las mayores economías europeas se enfrentarán a un otoño económico duro y Francia no es una excepción. Su PMI compuesto ha bajado en agosto hasta los 49,8 puntos frente a los 51,7 del mes anterior, el nivel mínimo en un año y medio. “La alta inflación y la disminución del impulso de la demanda posterior a la covid-19 han llevado a las empresas y los consumidores a reducir los gastos discrecionales, lo que provocó que la demanda de servicios cayera por primera vez desde marzo de 2021, indica Joe Hayes, economista senior de S&P Global. Pero fue la manufactura la que anotó un mayor deterioro de la demanda, puesto que las débiles condiciones del mercado elevaron la indecisión de los clientes a la hora de hacer sus pedidos, advierten los encuestados.