BAJA DE POPULARIDAD

Renunció Trudeau como líder del partido liberal y primer ministro de Canadá

El carismático dirigente llevaba en el poder hace casi una década, pero una profunda baja de popularidad lo llevó a tomar la decisión de dar un paso al costado

BAE Negocios

Justin Trudeau, quien lideró al Partido Liberal y al gobierno canadiense durante casi una década, anunció su renuncia como primer ministro tras una drástica caída de su popularidad. Trudeau seguirá al frente del Ejecutivo hasta que su partido elija un sucesor, algo que se espera ocurra en las próximas semanas, mientras enfrenta un panorama político adverso y una oposición fortalecida liderada por Pierre Poilievre, del Partido Conservador.

Con una intención de voto que apenas alcanza el 16%, el Partido Liberal enfrenta su peor crisis en décadas. La pérdida de apoyo popular se atribuye a una gestión económica cuestionada, marcada por una inflación persistente y desacuerdos internos que llevaron a la renuncia de figuras clave, como Chrystia Freeland, exministra de Finanzas. Freeland abandonó el gobierno alegando diferencias sobre la política fiscal y la amenaza de aranceles por parte de Estados Unidos, lo que debilitó aún más la posición de Trudeau.

 

El desgaste de un liderazgo icónico

Trudeau llegó al poder en 2015 como símbolo de renovación para los liberales tras años de declive político. Su juventud, carisma y mensaje progresista revitalizaron al partido, pero su aura de invencibilidad comenzó a desvanecerse en 2021, cuando perdió la mayoría parlamentaria en las elecciones. Desde entonces, las tensiones internas y externas fueron erosionando su capacidad para mantener unido a su grupo político y enfrentar los desafíos del país.

El líder liberal reconoció que su permanencia en el cargo estaba paralizando el Parlamento y fomentando la polarización política. “Es hora de un reinicio”, declaró, en alusión a la necesidad de un cambio de liderazgo para restaurar la cohesión política. Sin embargo, la elección de su sucesor encarna un enorme desafío, ya que los conservadores lideran las encuestas con una ventaja de 29 puntos.

 

Futuro incierto

La renuncia de Trudeau cierra un capítulo crucial en la política canadiense, pero deja al Partido Liberal en un terreno incierto. Figuras como Freeland y el exgobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, emergen como posibles sucesores, aunque el partido enfrenta el desafío de reconstruir su imagen antes de las elecciones generales previstas para octubre.

Por su parte, el opositor Poilievre aprovechó la crisis liberal para consolidar su mensaje de cambio, prometiendo reducir impuestos, combatir el crimen y equilibrar el presupuesto. En un contexto donde el Bloque Québécois también gana terreno, el panorama político canadiense parece encaminado a una transformación profunda.

Con su decisión, Trudeau se enmarca en el legado de su padre, Pierre Elliot Trudeau, quien también renunció a su cargo como primer ministro canadiense hace cuatro décadas. La historia parece repetirse, pero el desafío para los liberales es aún más profundo: redefinir su lugar en una política canadiense cada vez más fragmentada y competitiva.

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