Oficinas

Avanza el home office y las empresas comienzan a achicar sus espacios corporativos

Hay compañías que dejan edificios enteros y otras que reducen metros en donde ya están. En la actualidad, la vacancia alcanza el 12,2%, el registro más alto desde la crisis del 2002

ggrimaldi

Hace algo más de un año la pandemia llegó para cambiar muchos hábitos, entre ellos, la forma de trabajar. De un día para el otro, los empleados que todos los días iban a sus oficinas debieron recluirse en sus casas y adoptar una modalidad que en Argentina se utilizaba tímidamente.

Durante varios meses, los grandes espacios corporativos quedaron vacíos y, en época de economía de guerra, las empresas se vieron en la obligación de replantear su estrategia de real estate.

Según datos del grupo CBRE, antes del aislamiento, la vacancia de oficinas alcanzaba el 7,7% y hoy ese porcentual se ha disparado hasta a 12,2%, el registro más alto desde la crisis del 2002, cuando se situó en un 20 por ciento. En los últimos doce meses, se liberaron 110.000 metros cuadrados.

"Antes del coronavirus, había filiales locales que tenían grandes espacios de oficinas que le significaban pérdidas, pero las seguían manteniendo por imagen corporativa y porque sus casas matrices las subsidiaba. Pero con esta crisis global ese aporte dejó de llegar y es por eso que, muchas empresas que tuvieron que mandar a sus empleados a trabajar a la casa y le sobran metros, están en pleno achique", le explica a BAE Negocios Mercedes Pagliettini, broker del grupo de servicios inmobiliarios Cushman & Wakefield.

Casos hay muchos y no sólo se están dando en el mercado local. La empresa de telefonía celular Claro abandonó y puso en alquiler un edificio de 5.700 metros cuadrados que ocupaba desde hace años en la esquina de la avenida Juan de Garay y Azopardo. Muchos de los empleados que trabajaban allí ahora lo hacen desde sus casas y otros fueron relocalizados en los otros edificios que tiene la compañía.

Otro ejemplo es el de la compañía de seguros Iúnigo, del grupo San Cristóbal. Hace unas horas, decidió achicar a la mitad la gran planta que tenía en el primer piso en la torre de la calle Vedia 3892, muy cerca del shopping Dot. Con esta movida se garantizará pagar un alquiler inferior al que desembolsaba hasta el mes pasado por un espacio que estaba subocupado.

"Mudarse a espacios más pequeños es muy caro, por eso lo recomendable es tratar de achicarse en el lugar en donde uno ya está. Más adelante, habrá que ver si con la nueva normalidad será necesario volver a agrandarse o no, porque parte de los empleados seguirán trabajando en forma virtual", agrega Pagliettini.

La empresa de medicina prepaga Osde también está cerrando algunas sedes, como la que tenía en Puerto Madero.

El sector aerocomercial fue uno de los más golpeados por el Covid-19 y las líneas aéreas de todo el mundo también está reviendo sus costos inmobiliarios. Por ejemplo, la aerolínea de bandera británica, British Airways estudia la venta de su sede corporativa, a metros del aeropuerto londinense de Heathrow, ante el cambio en las dinámicas laborales: menos tiempo en la oficina y mucho más remoto. El edificio, que se construyó en 1998, tuvo un costo de 234 millones de euros.

Muchos bancos también han decidido cerrar sucursales. La española BBVA dio de baja a 116 oficinas, casi el 5% de su red, con el fin de ahorrar costos y adaptarse al entorno digital.

 

Camino inverso  

No obstante, algunas empresas van en contra de la tendencia de achique. El gigante tecnológico Google proyecta invertir 7.000 millones de dólares con la ampliación de centros de datos y nuevas oficinas en Estados Unidos.

La empresa tiene pensado abrir espacios en Seattle, Houston, Mississipi y Oregón y ampliar sus centros de datos en Nebraska, Carolina del Sur, Virginia, Nevada y Texas. Además, los planes de la empresa también pasan por aumentar su espacio en Atlanta, Nueva York y Washington DC.

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