Descubren una galaxia gemela de la Vía Láctea en los confines del universo
Astrofísicos descubrieron una galaxia espiral similar a nuestra Via Láctea que se habría formado hace 11.700 millones de años, durante la "niñez" del universo
Un equipo de investigadores liderados por el Centro de Astrobiología (CAB) descubrió, gracias a las imágenes del telescopio James Webb, la galaxia similar a la Vía Láctea más lejana conocida hasta el momento.
El hallazgo, que fue publicado este miércoles en la revista Nature, muestra una galaxia que forma una espiral en torno a una barra de estrellas -similar a la imagen de la Vía Láctea- que se habría formado hace 11.700 millones de años, cuando el universo solo contaba con 2.100 millones de años.
La galaxia ceers-2112, que recibe su nombre de las siglas del proyecto internacional Cosmic Evolution Early Release Science (Publicación anticipada de la ciencia de la evolución cósmica), se observa en una región del cielo localizada entre las constelaciones de la Osa Mayor y el Boyero.
Con más observaciones, afirma la astrofísica Yetli Rosas Guevara, se podrá averiguar si ceers-2112 fue una excepción en la infancia del universo o ya había multitud de hermanas gemelas de la Vía Láctea.
La joven ceers-2112, que tenía solo 2.100 millones de años cuando emitió la luz que ha llegado al telescopio, presenta sorprendentemente una barra en su centro.
Está formada por estrellas con una masa total equivalente a 3.900 millones de masas solares, unas dimensiones que encajan con las simulaciones de cómo era la Vía Láctea por entonces, según explica Pérez González, otro de los principales autores del estudio.
“En aquel momento nuestra galaxia tenía unas 10 veces menos masas solares”, explica este investigador, que trabaja junto a Costantin en el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz.
¿Cuál es la importancia de las barras?
La Vía Láctea, como otras galaxias espirales del universo cercano, posee en su región central una estructura alargada en forma de barra.
Los astrónomos de la NASA llegaron a la conclusión de que las barras centrales son un episodio final de la evolución de las galaxias espirales, ya que se forman cuando las órbitas de las estrellas se vuelven inestables y se desvían de su anterior camino circular. En estas barras se acumulan grandes cantidades de gases y se forman nuevas estrellas, transformando las galaxias.
“Son tremendamente importantes, por ejemplo, para la vida. Para que se forme el Sol con sus metales, en la zona donde estamos nosotros, y planetas alrededor con mucho hierro, níquel y también carbono, silicio y todos los ingredientes de la vida, previamente hay estrellas que han tenido esas órbitas tan elípticas, transportando material desde donde se forman más estrellas en una galaxia hacia las zonas exteriores”, señala el investigador.
El telescopio espacial Hubble, lanzado en 1990 y primitivo en comparación con el actual James Webb, permitió estudiar hace 15 años unas 2.000 galaxias similares.
Hace tres años se anunció la existencia de otra galaxia “gemela” de la Vía Láctea, la SPT0418-47, que ya era un objeto gigantesco y estable cuando el cosmos solo tenía 1.400 millones de años. Sin embargo, aquella galaxia no tenía una barra.
“La Vía Láctea puede tener infinidad de gemelas, y cada una la observamos a una edad diferente del universo. Con las gemelas querríamos hacer una historia de la evolución de la Vía Láctea”, apunta Pérez González.