¿Y AHORA QUÉ?

Murió Francisco: cómo es el funeral y cómo se elige el nuevo Papa en el Vaticano

El papa Francisco murió a los 88 años a la primera hora de la mañana de este lunes. A partir de ahora, se inaugura un estricto protocolo, que fue modificado por el Sumo Pontífice antes de morir

Lzunino

El papa Francisco murió a los 88 años en la residencia de Santa Marta, que pertenece al Vaticano. El Sumo Pontífice atravesó variadas complicaciones de salud a lo largo de los años, pero el último período fue realmente complicado: estuvo internado un mes y medio en el Hospital Gemelli por una bronquitis prolongada que mutó a una fuerte neumonía bilateral de la que dependió su vida.

En una entrevista, el médico que lo atendió, Sergio Alfieri, dio detalles sobre el proceso y reveló que el argentino realmente estuvo a punto de morir. El italiano contó que “hay una publicación científica" sobre la fuerza que dan las oraciones a los enfermos. 

"Todo el mundo empezó a orar", dijo, en referencia a todos los pedidos de recuperación que hicieron los fieles de distintos países para que el Papa fuera dado de alta. “Puedo decir que dos veces se perdió la situación”, reconoció. A pesar de ello, “ocurrió como un milagro”. Sin embargo, el milagro solo duró algunos meses y, casi como una casualidad del destino, Jorge Bergoglio se despidió de este mundo un día después de las Pascuas de Resurrección y las campanas del Vaticano sonaron en la Plaza San Pedro.

 

 

 

¿Y ahora qué?: Cuál es el protocolo tras la muerte de un Papa

El Vaticano debe seguir un estricto protocolo tras la muerte del papa Francisco, quien modificó puntos claves del proceso para igualar a los Papas con los fieles, en señal de humildad y austeridad, y para demostrar así la igualdad ante la muerte.

Constatación de la muerte en la capilla

El primer paso es verificar el deceso del Papa. Antes, se hacía públicamente, pero Francisco eliminó esta posibilidad para darle mayor intimidad y respeto al fallecido.

Preparación del cuerpo

Una vez confirmado el deceso, comienza la extracción de las vísceras del difunto con el objetivo de preservar el cuerpo. Visten al Papa con una sotana blanca y una capa corta roja. Tradicionalmente, el cuerpo era colocado en un lecho especial para que los fieles pudieran visitarlo y despedirse en la Basílica de San Pedro. Sin embargo, Francisco determinó que los Papas deben estar alojados en un ataúd desde el inicio y evitar la exposición en un lecho funerario, para resaltar la igualdad de todos ante la muerte y eliminar la ostentación.

 

 El lecho funerario papal es una instancia tradicional dentro del protocolo de la Iglesia Católica, pero el papa Francisco lo eliminó para darle mayor intimidad a la muerte. Aquí, Juan Pablo II, fallecido el 2 de abril de 2005
 El lecho funerario papal es una instancia tradicional dentro del protocolo de la Iglesia Católica, pero el papa Francisco lo eliminó para darle mayor intimidad a la muerte. Aquí, Juan Pablo II, fallecido el 2 de abril de 2005

Notificar el deceso a la diócesis de Roma

El Papa es el Obispo de Roma, por lo que su deceso hay que informarlo a la diócesis correspondiente para que se abra así la vacante. En este momento, las campanas de la Basílica de San Pedro y de las iglesias de Roma comienzan a sonar.

Comienza el luto oficial

Una vez cumplidos los dos primeros pasos del protocolo oficial, se da inicio a nueve días de luto. Se realizan misas en el Vaticano, en Roma y en todo el mundo, en honor a la memoria del Papa fallecido.

Los tres ataúdes

La tradición católica determina que el Papa fallecido debe ser colocado en tres ataúdes distintos: uno de ciprés, que simboliza la mortalidad; otro de plomo, a modo de conservación y para evitar profanaciones; y el tercero de roble, para enviar un mensaje de dignidad y solemnidad. Los tres ataúdes eran guardados bajo la Basílica. Sin embargo, Francisco eliminó esta normativa y el cuerpo será colocado en un único ataúd de madera sencilla, lo que refleja la austeridad del Sumo Pontífice.

Jorge Bergoglio expresó su deseo de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, que es la iglesia dedicada a la virgen María más grande que existe. Sin ceremonias cargadas de tradicionalismos y exuberancia, el Papa envía mensajes de humildad, incluso después de fallecido. La elección de dejar descansar sus restos en la Basílica de Santa María la Mayor refleja el deseo de yacer junto a los fieles y no en San Pedro, junto a los otros Papas.

 Uno de los tres ataúdes en los que fue enterrado Benedicto XVI, en la parte baja de la Basílica de San Pedro
 Uno de los tres ataúdes en los que fue enterrado Benedicto XVI, en la parte baja de la Basílica de San Pedro

Cómo se elige un nuevo Papa

El protocolo de elección del sucesor, que se extiende a lo largo de un mes. El primer paso es citar a todos los integrantes del Colegio Cardenalicio, que es un órgano de la alta jerarquía de la Iglesia Católica y que reúne a 252 cardenales de todo el mundo. Cuatro de cada cinco integrantes fueron elegidos por el propio papa Francisco. Del total de integrantes, solo 138 tiene capacidad de votar porque cumplen con el requisito de tener menos de 80 años.

Actualmente, el cónclave está compuesto por 114 cardenales que provienen de Europa, 37 de Asia, 32 de Sudamérica, 28 de América del Norte, 29 de África, 8 de América Central y 4 de Oceanía. Hay ocho cardenales argentinos: Tucho Fernández, Ángel Rossi, Leandro Sandri, Mario Poli, Luis Villalba, Estanislao Karlic, Luis Dri y Vicente Bokalic Iglic. Solo tres tienen menos de 80 años y están habilitados para votar.

Una vez formalizado el período de elección papal, el Vaticano cita a todos los cardenales, que deben hacerse presentes en la Santa Sede: este proceso se extiende durante 20 días, para dar margen al cónclave de viajar. Cumplido este plazo, el cónclave se reúne en la Capilla Sixtina para debatir quién es el candidato ideal para ocupar el puesto, teniendo en cuenta el contexto mundial actual.

El Colegio Cardenalicio cita a los 252 cardenales del mundo para elegir al próximo Papa, pero solo 138 están habilitados para votar 
El Colegio Cardenalicio cita a los 252 cardenales del mundo para elegir al próximo Papa, pero solo 138 están habilitados para votar 

Se preparan las boletas y cada cardenal escribe secretamente el nombre de su candidato. Acto seguido, se hace el conteo. En caso de no haber consenso, el proceso deberá repetirse. Si en tres días no hay un nuevo Papa, el cónclave se toma una jornada entera de silencio y oración para reflexionar cómo se actuará en la “segunda vuelta”.

El Vaticano mantiene informado al pueblo sobre el proceso de votación a través de la chimenea de la Santa Sede. Si hacen desprender de ella un humo negro, quiere decir que aún no llegaron a un acuerdo. Si el humo es blanco, en cambio, quiere decir que la Iglesia Católica tiene un nuevo líder. Fue así como Jorge Mario Bergoglio fue elegido como nuevo Papa el 11 de marzo de 2013, un mandato que decidió ejercer bajo el nombre de Francisco.

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